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63 joyas por descubrir

14 de Septiembre de 2014
Iglesia en Córdoba 432

Con mucha frecuencia, los visitantes de la Catedral de Córdoba, sean cordobeses o foráneos, entran en ella buscando la Mezquita. Ciertamente, uno de los grandes atractivos de nuestro templo catedralicio es que se trata, como caso verdaderamente excepcional, de una antigua y grandiosa mezquita musulmana que, al ser consagrada como Catedral, ha mantenido prácticamente su integridad, a pesar de las transformaciones que fue necesario realizar en ella para adaptarla al nuevo uso cristiano. Estas intervenciones que, a lo largo de los últimos 775 años, han ido modificando el edificio, suelen entenderse como un mal menor, gracias al cual, al menos, se habría mantenido en pie un edificio que, si 110 fuera por eso, hoy contemplaríamos en ruinas.

Sin embargo, esta visión de la historia del monumento es errónea. Basta acercarse a la trayectoria del edificio para percatarse de que la antigua mezquita aljama de Córdoba poseía un gran dinamismo constructivo, pues los emires y califas cordobeses parecieron rivalizar entre ellos a la hora de transformar y ampliar la Mezquita. De esta manera, cuando comenzaron las obras de adaptación del edificio a Catedral cristiana, tan sólo se continuó con la dinámica de una construcción que, precisamente porque se ha mantenido en uso, ha ido creciendo y aún permanece viva.

Pues bien; a partirdeahora, cuando nos adentremos en las naves de la Catedral, no nos limitemos sólo a contemplar las sorprendentes arquerías, los hermosos capiteles, o el suntuoso vestíbulo del mibrab. Dediquemos también un tiempo a admirar las intervenciones cristianas que, con el mismo derecho que las musulmanas, forman parte inseparable de este templo singular. Nos daremos así cuenta enseguida, por ejemplo, de la enorme cantidad de capillas y altares que pueblan los muros y pilares de nuestra Catedral. En efecto, además del grand ioso caí cero renacent ista, se conservan al menos 63 capillas y altares adosados, de los 104 documentados, sin contar las numerosas pinturas que se reparten por todo el conjunto. Para que nos hagamos una idea, la inmensa y opulenta Catedral de Santa María de Sevilla, sólo posee 45 capillas y altares.

Si queremos conocer mejor las bellezas que encierran estas capillas, debemos recurrir al libro de Manuel Nieto Cumplido, La Catedral de Córdoba, donde se presenta un sistemático y documentado estudio del edificio y, por ende, de todas las capillas, existentes o no, que han ido enriqueciendo la Catedral durante estos casi ocho siglos.

Señala M. Nieto que Tras la consagra dón y Dedicación de la Catedral, el primer paso para la transformación de la antigua Mezquita en Catedral es el cierre de los arcos que abrían al patio (...) la creación de las capillas perimetrales constituirá el siguiente. (La Catedral de Córdoba, p. 341) La importancia de estos espacios es tal que dieron a la antigua Mezquita la imagen de una Catedral (p. 342).

Tomemos, pues, este libro como guía, y dejémonos conducir por él, durante las próximas semanas, a través de las naves de la Catedral, para adentrarnos en sus Capillas. Conoceremos mejor nuestra Iglesia Madre y podremos así apreciar las huellas permanentes que el Cristianismo ha ido dejando en ella durante los últimos 775 años.

Catedral Cordoba

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