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De la Mezquita al Museo Picasso

21 de Mayo de 2014
Diario ABC

EN las últimas semanas venimos asistiendo a una cierta polémica a propósito del derecho de propiedad de la Mezquita de Córdoba. catedráticos de Derecho Civil, registradores de la propiedad y notarios vienen exponiendo sus especializadas opiniones.
En el curso de ese acalorado y, en mi opinión, estéril debate, estamos asistiendo a una ceremonia de la confusión en la que, sin comerlo ni beberlo, se han visto incluidos los guías de turismo de Córdoba. Por eso me parece imprescindible hablar un poco sobre nuestra profesión, erróneamente citada en diversos medios.
Los guías de turismo de Córdoba (como los de Sevilla o Granada) trabajamos divulgando los bienes de la cultura, en cualquiera de sus manifestaciones, en cuanto se encuentren en Andalucía y revelen un interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnológico, documental, bibliográfico, científico o técnico para la Comunidad Autónoma. Así lo establece la legislación reguladora de nuestra profesión. «Las pruebas de aptitud conducentes a la obtención de la habilitación para el ejercicio de la actividad propia y exclusiva de los guías de turismo serán convocadas por la Consejería competente en materia de Turismo», reza.
Por añadidura, desde tiempos inmemoriales, diversas administraciones públicas encargadas de gestionar importantes Monumentos Nacionales han obligado a los guías de turismo, ya debidamente habilitados, por las administraciones competentes, a superar un examen más —específico— para poder trabajar en el monumento en cuestión, caso de la Dirección General del Patrimonio Nacional, o un curso de especialización, caso del Museo Picasso de Málaga.
Por ese motivo, y dado que, desde 1880, ya existía en la Catedral de Córdoba una normativa de «Autorización para Enseñar a los Forasteros la Catedral», en 1999, el Cabildo de la Catedral decidió establecer un examen específico para aquellos guías de turismo, que disponiendo de una habilitación oficial de la Junta de Andalucía deseasen trabajar en la Mezquita de Córdoba. Se pretende con ello que el profesional tenga un conocimiento exhaustivo de un monumento de una complejidad grandísima. Los exámenes han sido siempre de una objetividad fuera de toda duda y a ellos se han presentado y aprobado guías de toda España, que previamente habían obtenido el carné profesional como guía de turismo de Córdoba.
Desde entonces, el Cabildo Catedralicio de Córdoba ha convocado exámenes cada vez que lo ha hecho la Junta de Andalucía, a la terminación de cada una de las convocatorias de ésta.
Los medios de comunicación recogieron el pasado sábado 17 de mayo unas manifestaciones de la autodenominada «Plataforma Mezquita-Catedral de Córdoba, Patrimonio de tod@s», en las que, al parecer, solicitan que «se inspeccione el control ideológico que el Cabildo de Córdoba ejerce sobre el medio centenar de guías turísticos, a quienes se alecciona para ofrecer una interpretación sesgada de la Mezquita-Catedral». Añaden que «el Obispado filtra la contratación de guías con un examen dirigido».
La imputación de un hecho ilícito realizada con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad tiene un nombre claramente recogido en la legislación penal.
Los guías de turismo de Córdoba, como los del resto de España, tenemos muy a gala el ser extraordinariamente escrupulosos con nuestra profesionalidad. Universitarios con una permanente inquietud científica, entre nosotros, hay historiadores, arqueólogos, expertos en Interpretación del Patrimonio y en Turismo y autores de monografías especializadas. Y estamos muy lejos de desarrollar nuestro trabajo —sólo— en la Mezquita-Catedral: en Medina Azahara, la Sinagoga, el Alcázar y los museos de la ciudad, nuestro quehacer profesional es, de sobra, conocido.
Ello nos ha llevado a ser, desde el año 2005, coorganizadores, junto con la Cátedra de Estudios Árabes, de la Universidad de Córdoba y con la Fundación Kuwaití Al Babtein de tres Seminarios de Historia y Cultura, Islámica de Al Ándalus. También desde 2001, hemos organizado —junto con el Ayuntamiento de Córdoba (tantos años dirigido por Izquierda Unida, conviene no olvidarlo) y con el Departamento de Estudios Semíticos de la Universidad Cordobesa— cinco Seminarios de Formación sobre la Cultura Judía en Córdoba. El último finalizó hace menos de dos meses. Igualmente, estamos integrados en la Red de Juderías y Sinagogas Españolas, «Caminos de Sefarad».
Tanto en los seminarios de un tipo como en los del otro han participado ponentes de altísimo nivel procedentes de las Universidades más prestigiosas del mundo.
En consecuencia, creo que ello demuestra nuestra inquietud intelectual, objetividad e independencia de criterio. Por eso, afirmar «el control ideológico que el Cabildo de Córdoba ejerce sobre el medio centenar de guías turísticos, a quienes se alecciona para ofrecer una interpretación sesgada de la Mezquita-Catedral» es devaluar el papel de la Iglesia Católica, al tiempo que se nos degrada a los profesionales a una ínfima condición de correas de transmisión de consignas eclesiales. Nada nos ofende más.
La Mezquita de Córdoba, sí, no tengo el menor empacho en utilizar ese término, es uno de los monumentos mejor cuidados del mundo y uno de los que más horas abre al año, para disfrute de todo tipo de visitantes.
Casi setecientos setenta y ocho años después de su consagración, en el edificio se sigue celebrando liturgia a diario y eso hace del mismo un monumento vivo, con una vitalidad y un cuidado envidiables: el único monumento cordobés que abre los trescientos sesenta y cinco días del año, por la mañana y por la tarde. Pese a ser una Catedral, las horas dedicadas a la liturgia son las mínimas imprescindibles: una sola misa, al día, a primera hora de la mañana y los domingos dos.
Por eso no deja de ser sorprendente que los miembros de la citada plataforma reivindiquen la «urgente intervención del Parlamento de Andalucía, ante la grave amenaza que se cierne sobre la imagen e integridad de la Mezquita-Catedral de Córdoba», cuando el segundo monumento más visitado de la ciudad —éste, sí, gestionado por la Junta de Andalucía—, es decir, la Sinagoga, lleva ya nueve meses abriendo, sólo por las mañanas, dando lugar a continuos problemas, que se verán resueltos, cuando la Consejería de Cultura proceda al cierre del monumento, a principios del próximo mes de junio. ¿En este caso no se cierne una grave amenaza sobre la imagen e integridad del monumento...?

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