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La Catedral (2 parte)

19 de Noviembre de 2012
Luis Recio Mateo ImagenMientras los románticos y amantes, exclusivamente de lo islámico en Córdoba no tergiversen la historia de esta ciudad que todo podría ser, el 29 de junio de 1236, día de los Santos Pedro y Pablo, el Rey de Castilla y León Fernando III entró triunfante en la antigua capital del califato, reconquistándola para siempre, transformándola, y convirtiendo y consagrado su mezquita omeya en Catedral.
Este monarca, haciendo uso de su derecho consuetudinario de reconquista, entregó el monumento a la iglesia de Cristo, y hoy es propiedad del Papa de Roma, del Obispo de la Diócesis, quien con su cabildo catedralicio gestiona para sus fieles, el primer y más importante inmueble histórico, artístico, religioso y cultural de la ciudad.
Para comprender todo esto hay que recordar al lector amigo que en la fecha señalada, un piquete de caballeros cristianos ayudados por almogávares (musulmanes renegados) conducidos por Alvaro Colodro, entran en la ajerquía por la puerta que aún se llama del Colodro, y como hombres arañas se hicieron rápidamente con el control de la ciudad.
Poco antes, la taifa de Córdoba, ante el inminente peligro de la reconquista cristiana, había pedido ayuda al rey moro Ibn Hud quien no atendió esta petición por la desunión política y división de Al Andalus en ese momento.
Esta ciudad dejaba de ser musulmana, y hoy, ya en el siglo 21, la que fue mezquita construida y asentada sobre una basílica visigoda cristiana, la de San Vicente, sigue estando conservada y respetada por la cristiandad gracias al rey Fernando III, a los Reyes Católicos, a Carlos V y al rey Félipe II, y sobre todo por sus obispos, que durante ocho siglos no han parado nunca de valorarla, restaurarla y conservarla.
Estas reflexiones, no impiden sin embargo que los que amamos Córdoba de verdad, estudiemos y expliquemos en nuestro trabajo diario de guía turístico, y a mucha honra, no ya desde hace 35 años sino desde 40 años, 7 meses y un días según el último informe laboral y oficial, hecho que han permitido al articulista publicar 5 libros sobre Córdoba, y en la actualidad gestionar 3 paginas webs para el internauta interesado.
De aquí que, respetando total y absolutamente toda la historia islámica de nuestro momento hayamos podido demostrar científicamente ei edificio de los Omeyas, antes de ser catedral fue al mismo tiempo templo, palacio de justicia y universidad, es decir al-jama, al-kutab y al-madraza. Donde se rezaba, se estudiaba el corán para hacer leyes que permitían gobernar Al-Andalus y se impartían estudios aritmética, geometría, filosofía, astronomía, literatura, música y medicina.
Una de las fuentes que hemos estudiado para significar todo ello ha sido la de Al-Juxami, que en su obra la historia de los jueces de Córdoba nos presenta la mezquita como el centro político y cultural más antiguo de Al-Andalus.
Todo ello no se habría podido estudiar sin el celo que el rey Felipe II, tras su presidencia de Corte de Castilla 1570, en la capilla de San Clemente en la Catedral, no hubiera reunido después, los manuscritos árabes que hoy llamamos del Escorial al estar en la biblioteca de su monasterio donde los hemos estudiado y seguimos estudiando.
Por todo lo cual, amigo lector, permíteme recordar mi último artículo: “la Catedral: antigua Mezquita” (27 julio 2012) en el que señalaba los 6 argumentos históricos por los que el emperador Carlos V jamás pronunció la manida frase de “época romántica” ya citada dos veces por el abogado y escritor Mir Jordano, quien tuvo la amabilidad de dedicarme su último artículo “La Mezquita: réplica a un historiador” (7 agosto 2012).
Seis razones y no dos,por las cuales el emperador no dijo nada de ello ya que con rigor científico sabemos que, con su esposa llegó al patio de los naranjos y en la puerta de las palmas sin entrar en el interior del edificio de infieles en construcción, adoró al Santísimo en la custodia de Enrique de Arfe y a la hora del mediodía, después de rezar el Angelus, partió en dirección Granada para pasar allí su luna de miel con la emperatriz Isabel en el palacio construido en las ruinas granadina Al-Hambra.
Era el año 1526. Es decir, tres años después de iniciarse la construcción de la capilla mayor en ia catedral, por lo que se salvó nuestra mezquita.
Catedral Cordoba

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