Viernes,14 de Agosto de 2020
Imagen de Mis favoritos
Imagen del Mapa del sitio
Imagen de contacto
Icono del RSS

De mezquita-aljama a Catedral de Córdoba: un viaje de ida y vuelta.

10 de Septiembre de 2012
abc cordoba ImagenEL día 29 de junio de 1236, Fernando III reconquistó Córdoba, y la mezquita fue consagrada como Catedral por el obispo de Osma dedicándose a Santa María vocación de la Asunción. Desde entonces hasta mediado el último tercio del siglo XV el monumento cambió poco de fisonomía, debido a que, en las contadas reformas o aditamentos de que fue objeto durante este período, prevaleció el loable criterio de dañar lo menos posible la obra musulmana —como acaeció al fundarse la antigua Capilla Mayor o de Villaviciosa, en el pabellón central de ingreso, a la ampliación de al-Hakam II (año 1251), o al erigirse la de San Pedro en el vestíbulo del mihrab (1368)— y procurar conservarla en su prístina pureza, siendo de resaltar a este respecto, dos disposiciones dadas por Alfonso X el Sabio: la primera, para que la totalidad de las iglesias del obispado de Córdoba contribuyeran a reparar las techumbres de la mezquita (1261), y la segunda, para que todos los albañiles y carpinteros moros cordobeses se empleasen de grado o por fuerza dos días al año en obras de conservación de la misma, devengando únicamente la comida (1263).
Y aunque en dos ocasiones se efectuaron trabajos que implicaron destrucción de fábrica vieja —concretamente, los de la fundación de la Capilla Real o de San Fernando, en el pabellón inmediato, por Levante, a la Capilla Mayor (1371) y los de reforma y decorado de la Puerta del Perdón o principal de la mezquita (1377), todo ello ordenado por Enrique II de Trastámara—, tales trabajos fueron realizados por alarifes mudéjares que supieron dar a su obra el suficiente realce, dentro de su peculiar estilo tan íntimamente ligado al califal para que no desmereciera demasiado de la del resto del monumento.
Mas, a partir de la época indicada, se cambió, por desgracia, de criterio, y comenzaron las mutilaciones de la mezquita. Así, en 1489, y por iniciativa del obispo don Iñigo Manrique, se amplió la Capilla Mayor hasta el muro de fachada de Poniente, añadiéndole la elevada nave de estilo gótico que hoy se extiende desde la Capilla de Villaviciosa hasta dicho muro, y cuya construcción obligó a demoler unos 370 metros cuadrados de fábrica musulmana, entre ella, la del único pabellón o qubba que quedaba todavía intacto de los tres construidos por al-Hakam II como antesala de su ampliación.
Poco después se reformaron totalmente las galerías del patio, las cuales pasaron a ostentar desde entonces esa rara mezcla del estilo del califato con el ojival que se observa actualmente en ellas, y lo mismo se hizo con la portada occidental, conocida por «Postigo de Palacio». Entre 1523 y 1607 el monumento sufrió su mayor mutilación al hacerse las obras de cantería de la actual catedral, las cuales supusieron el derribo de unos 1.500 metros cuadrados de fábrica vieja y reformas más o menos ligeras en otros tantos, y al fundarse el cuantioso número de capillas particulares, de estilo renacentista, que hoy existen adosadas a los muros forales del edificio.
Por otra parte, un terremoto acaecido en 1589 dejó dañada de consideración la antigua sawmu’a (torre-al-minar) de Abd al-Rahmán III, sobre la que se había colocado al tiempo de la Reconquista una rústica espadaña y su presunta ruina dio pie al cabildo para construir nuevo campanario: se desmontó el cuerpo superior del alminar en unión de la dicha espadaña, se macizaron con cal y grandes cantos rodados dos escaleras que el mismo albergaba en su cuerpo inferior y se envolvió este con un grueso revestimiento de sillería; así se formó un gran prisma pétreo de base cuadrada que vino a constituir el primer piso de la actual torre, y sobre él se fueron cargando sucesivamente los otros cinco de que consta, todo lo cual no se vio totalmente terminado hasta 1664. Entretanto, hacia 1610, se había procedido a desmontar el sabat de al-Hakam II.
Posteriormente, ya a principios del siglo XVIII, se construyó la gran capilla de Santa Teresa o del caj-denal Sa-lazar que también supuso una buena pérdida de obra musulmana. Y entre 1713 y 1723 se desmontó lo que quedaba de la techumbre original de la mezquita y se hizo un abovedamiento general de cañizo y yeso. Después de esta reforma, la fábrica antigua comenzó a estimarse de nuevo, y de 1771 a 1772 la cúpula que precede al mihrab fue objeto de una importante restauración. Entre 1815 y 1818 se desmontó el retablo que venía cubriendo desde 1368 el nicho del mihrab, se descubrió este y se rehízo parte del mosaico que decora su frente. Algo más tarde se puso al descubierto el dovelaje de las arquerías de las naves, antes enjalbegado, y se pintó de rojo y ocre. Después se desmanteló la Capilla de Villaviciosa y se comenzó a restaurar la qubba en que había sido erigida.
Por último, en 1882 (comienza el viaje de vuelta) la mezquita fue declarada monumento nacional, y el Estado puso al frente de la misma al arquitecto don Ricardo Velázquez Bosco con la misión de conservarla y restaurarla, y desde entonces a la fecha se han venido desarrollando en ella importantísimos trabajos que permiten a quien la visita formarse una idea bastante clara y exacta de lo que era la Gran Aljama de Occidente en su estado originario, y de lo que se le fue adicionando en el transcurso de los siglos.
Tales trabajos han tenido dos épocas bien definidas y precisas: la primera, desde 1882 a 1923, en que han sido dirigidos por el señor Velázquez Bosco, y la segunda, desde 1923 al presente, en que los viene dirigiendo su sucesor en el cargo, el señor Hernández Giménez ya citado. Y mientras los de la primera época han sido esencialmente de restauración —como la de los qibab o pabellones del vestíbulo del mihrab, sigue diciendo Manuel Oca-ña, la de la Capilla de Villaviciosa, la de algunos sectores de techumbre y de pavimento y la de las portadas de Poniente y de Levante—, los de lá segunda han consistido de modo principal en explotaciones, habiéndose realizado en los últimos años, gracias a ellas, interesantísimos hallazgos arqueológicos, entre otros el descubrimiento de los restos de la primitiva iglesia (kanisa) cristiana de Shant Bin-yant (San Vicente), «expropiada» en agosto del años 786.
En su lugar hubo al principio una sinagoga, según Salomón hijo de David, que la construyó sobre un foso donde los cordobeses arrojaban sus basuras. Después, cuando vinieron los cristianos, se convirtió en una iglesia cristiana (kanisa). Todo estos según al-Razi, que lo tomo Ibn Ubay Abd Alia al-Zahrawi (de Tamagrut).
Todo este viaje de vuelta motivado por el turismo, ese fenómeno de masas que supuesto una fuente especial de financiación para el Cabildo Catedralicio y un viaje de vuelta para Catedral-Mezquita aljama.
Catedral Cordoba

Patrocinadores

Patrocinadores

W3C W3C W3C Ayuntamiento de Córdoba Capital Europea de la Cultura 2016 Turismo de Córdoba