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Un congreso y una exposición en 2013 revalorizarán la figura del obispo Osio

01 de Julio de 2012
el Dia de Córdoba ImagenEl presidente del Cabildo Catedral, Manuel Pérez Moya, es tajante a la hora de afirmar que existe "una deuda pendiente" con el obispo Osio, una de las figuras más destacada del periodo hispanorromano y cuya popularidad, por diversos avatares históricos, no ha trasvasado las fronteras locales. Una magna exposición en el interior de la Mezquita-Catedral y un congreso organizados por el Obispado se encargarán a lo largo de 2013 de actualizar los conocimientos científicos y de divulgar tanto la vida como la obra de este obispo de la primera mitad del siglo IV.
Osio siempre ha estado presente en la historia de la ciudad, cuenta con una calle tras el convento de Santa Clara y un monumento en la plaza de Capuchinas. Pero poco más. Los dos últimos prelados cordobeses, Juan José Asenjo y Demetrio Fernández, han sido los impulsores de la rehabilitación de su figura y, sobre todo, de reivindicar ante la Santa Sede su inclusión en el santoral de la Iglesia de occidente. Fernández, en la homilía de su toma de posesión, resaltó que este obispo fuese venerado como santo en la Iglesia oriental, que lo celebra el 27 de agosto, y se preguntó "por qué no en la occidental".
Ésta es la línea en la que se trabaja desde el Palacio Episcopal en los últimos años, aunque el proceso, como todo lo relacionado con la Santa Sede, se mantiene con todas las reservas posibles hasta la aprobación final.
El problema con el que se encuentra la Diócesis para reivindicar la santidad de Osio es que hay que desmontar una serie de afirmaciones, al parecer mal fundadas, que se remontan nada menos que a San Isidoro. Éste, en su De viris illustribus, comenta que poco antes de su muerte, casi centenario, se dejó caer en brazos de arrianismo, la herejía que combatió con saña. Este dato tuvo tanto éxito que se fue repitiendo de autor en autor sin confirmación alguna, por lo que acabó condenado por la propia Iglesia sin que nadie saliera en su momento en su defensa, salvo San Atanasio, cuando más allá de Bizancio sí estaba exculpado.
Mientras Demetrio Fernández continúa con su persistente labor en las altas instancias vaticanas, en Córdoba se abrirá otro frente para reforzar la imagen de Osio en el interior de la Iglesia y para dar a conocer su proyección en el exterior.
Por esto, 2013 va a ser un año especialmente dedicado a Osio en la Diócesis cordobesa. De una parte, se celebrará, posiblemente en otoño, un congreso que reunirá a los mejores expertos internacionales sobre la vida y la obra de este obispo cordobés, el primero que está documentado.
A la vez, el congreso se completará con una exposición en la Mezquita-Catedral que abrirá sus puertas entre el otoño de 2013 y la primavera de 2014. Pérez Moya está muy ilusionado ante esta muestra que reunirá piezas históricas y artísticas "de todo tipo y de todos sitios, incluso del Vaticano".
De momento pocos son los datos que se conocen de esta exposición. Recientemente se ha firmado en el Obispado un convenio marco con la fundación que se encargará del montaje y del comisariaje de la misma con "rigor y seriedad".
Entre otros, uno de los mensajes que se piensa transmitir con esta muestra es, en opinión de Pérez Moya, "resaltar la cultura romana, porque en Córdoba sólo se habla de tres culturas y los pilares son de esta época".
En este periodo hispanorromano destaca la figura de Osio "con gran esplendor". El presidente del Cabildo Catedral señala que aparte de la faceta intelectual de Osio está también la histórica, puesto que su influencia como educador y consejero del obispo Constantino fue decisiva para que el imperio romano dejara el paganismo y abrazase el cristianismo.
El contenido de esta exposición está también orientado a "clarificar hechos oscuros", como los relatados por San Isidoro que, junto con los resultados del congreso, pueden quedar desmontados para siempre. De esta manera los argumentos a esgrimir ante la Santa Sede para la inclusión de Osio en el santoral cobrarían peso.
Hasta ahora, más allá de la calle dedicada en su honor y del monumento inaugurado por el obispo Adolfo Pérez Muñoz en marzo de 1926, obra de Lorenzo Collaut Valera, Osio era la referencia del ocupante más ilustre del sillón episcopal. De lo demás, poco se sabe y muy pocos lo conocen.
Uno de quienes más han trabajado la difícil biografía de Osio es el canónigo Manuel Nieto Cumplido, quien en su libro Córdoba: patrimonio de santidad ofrece una síntesis de esta figura, a la que califica como "la más grande sin duda de la Iglesia hispana en todo el siglo IV y una de las primeras de su tiempo en la Iglesia universal".
La vida de este prelado está marcada por amplias zonas de sombra en las que es muy difícil poner en pie su devenir. Nieto Cumplido afirma que nada se sabe con certeza tanto del lugar y de la fecha de su nacimiento como de su muerte. Tanto es así que es frecuente encontrar biografías en las que señalan que llegó a cumplir más de 100 años.
Debió ser ordenado obispo con unos 40 años y su primera aparición en la historia está en el concilio de Elvira, que se celebró hacia el año 300. No todo su episcopado lo desarrolló en Córdoba, ya que buena parte de su vida se dedicó a recorrer los más distintos territorios para combatir herejías o participar en concilios. De este modo, puso fin a la grieta abierta por el donatismo en Cartago. Donde realmente desplegó sus dotes intelectuales fue en la lucha contra el arrianismo, la corriente que defendía, en síntesis, que Jesús no era hijo de Dios. Después de un largo proceso de reflexión decidió que la solución debía venir de un concilio presidido por él y que se celebró en Nicea en el 325. Allí se recondujo la situación y el propio Osio aportó en la redacción del Credo la fórmula que técnicamente se conoce como homoúsios y que es la frase que hace referencia a que Jesucristo es "de la misma naturaleza que el Padre".
La fama de Osio llegó en aquel tiempo a todos los rincones del mundo conocido. Su relación con el emperador Constantino fue estrecha y siempre se ha estimado que el obispo cordobés estuvo detrás y fue el inspirador de la legislación religiosa que Roma aprobó en favor del cristianismo. El prelado no podía suponer que años más tarde otro emperador se inclinó del lado de los arrianos que aún quedaban. Osio estaba mayor, muy mayor, y según cuenta Nieto Cumplido, Constancio se valió de esta circunstancia para presionarlo y hacerlo renegar de sus creencias. San Atanasio dejó escrito que "cuando estaba para morir, a manera de testamento, declaró que había sufrido violencia, anatematizó la herejía arriana y pidió que nadie la aceptase", algo que no leyó nunca San Isidoro o no le interesó leer.
Éste es sólo el comienzo de una historia que se completará el próximo año con la exposición y el congreso que ya han comenzado a preparar en el Obispado.
Catedral Cordoba

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