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La cara profunda de las navidades

10 de Febrero de 2012
Diario Córdoba

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Las Navidades constituyen un tramo de 13 días desde el 25 de diciembre al 6 de enero, de unas vacaciones invernales con un sentido diferente del de las clásicas vacaciones de verano. Las Navidades se llenan con una intensificación de los vínculos familiares y de amistad, con una exhibición de la generosidad y de la amistad a través del regalo, con un protagonismo de los niños. Las Navidades representan un regreso a nuestras propias raíces, a la infancia, cuando la ingenuidad, la sinceridad, la apreciación de la belleza y de la bondad no había sido todavía soterrada por la competencia, el racismo, la violencia. Las Navidades constituyen la recuperación de lo más auténtico y profundo que subyace en la interioridad del ser humano.

Estos trece días de fiesta están enmarcados en dos celebraciones de origen cristiano: el nacimiento de Jesús, y la supuesta llegada a Belén de unos personajes procedentes del lejano oriente. En medio se sitúa una fecha con significado relativamente convencional, el inicio de un nuevo año.

El año, es simplemente el tiempo que tarda el planeta Tierra en dar una vuelta completa alrededor del sol. Puesto que se trata de un giro circular, la órbita describe una circunferencia que, por pura lógica geométrica, no tiene ni principio ni fin. El comienzo se puede fijar al principio del invierno como lo hacemos nosotros, porque coincide con el alargamiento de las horas de luz. Se puede poner en el comienzo de la primavera, porque coincide con la recuperación de la vida vegetal, como hacen los judíos, quienes lo sitúan en la primera luna de primavera. O en cualquier otro punto de la órbita del planeta, haciéndolo coincidir con algún aniversario importante. por ejemplo la peregrinación de Mahoma desde La Meca a Medina (la hégira), como hacen los musulmanes..

En todo caso, son tres fiestas plenas de simbolismo, que rebasan el estrecho espacio de tres días escuetos, cubriendo bajo su manto trece días consecutivos.

La fiesta de Navidad y la de los Reyes Magos tienen su origen y fundamento en los relatos de la infancia de Jesús contenidos en los evangelios de Mateo y de Lucas. Son, pues, dos relatos de sentido específicamente religioso y cristiano. Sin embargo han rebasado ampliamente el ámbito estrictamente religioso para inundar la convivencia humana de la sociedad en su conjunto, tanto de los creyentes en la personalidad divina de Jesús de Nazaret, como de los no creyentes. Son dos fiestas que han adquirido un alcance universal. Son la fiesta de todos.

Esta universalización sociológica de las Navidades tiene una significación importante. Es la consecuencia de la coherencia básica de los valores fundamentales contenidos en la persona y en la palabra de Jesús de Nazaret, con las aspiraciones más profundas y nobles del ser humano. Valores como la pasión por la verdad, por la solidaridad, por la justicia, por la paz, que llenaron el recorrido vital de Jesús de Nazaret, entroncan a su vez con la raíces más profundas y nobles de todo ser humano. A su vez, Jesús es presentado como la "Palabra" del Padre. La "Palabra", es decir, quien explica el auténtico ser de Dios. A Dios, nos dice expresamente el evangelio de Juan; no lo ha visto nadie. Conocemos, cómo es, lo que quiere o desaprueba, precisamente por Jesús de Nazaret, que es eso, la Palabra del Padre.

El relato de Mateo sobre los Magos venidos de Oriente, expresa una ruptura con el nacionalismo tradicional del pueblo hebreo. El pueblo hebreo tenía la convicción de ser el pueblo elegido de Dios. Los demás pueblos no lo eran, ellos sí. Toda la literatura del Antiguo Testamento presenta a Yaveh como un Dios más poderoso que los dioses de los otros pueblos. Yaveh los protege de sus enemigos, y otorga a los hebreos la victoria sobre sus enemigos en cualquier conflicto bélico que pudieran tener. Esta concepción nacionalista de Dios, se rompe en Jesús de Nazaret. Desaparece el concepto de pueblo "elegido". Todos los seres humanos cualquiera que sea su raza, su lengua o su cultura, son por igual hijos de Dios. Dios deja de ser el patrimonio nacional de Israel, para ser visto y comprendido como el Padre de todos los hombres, de todos, sean cuales fueren. Este es el sentido de los Magos de Oriente, no son hebreos, no descienden de Abrahán, ni observan la Ley de Moisés. Su presencia en Belén es un modo simbólico de expresar que las divisiones nacionales han perdido sentido. Ya no hay extranjeros, porque todos los seres humanos que pueblan la tierra constituyen un único pueblo. Por ello creo que el día de los Reyes Magos podríamos llamarlo el día de la globalización.

Catedral Cordoba

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