Martes,21 de Noviembre de 2017
Imagen de Mis favoritos
Imagen del Mapa del sitio
Imagen de contacto
Icono del RSS

TOLERANCIA Y CONVIVENCIA EN CORDOBA Y AL-ANDALUS EN LA EDAD MEDIA.

08 de Junio de 2009

ABC Cordoba: domingo, 7 de junio de 2009-06-08


TOLERANCIA Y CONVIVENCIA EN CORDOBA Y AL-ANDALUS EN LA EDAD MEDIA.

Esta misma semana el presidente de Estados Unidos, el omnipresente Barack obama, ha realizado una gira por Oriente Medio y ha dejado una declaraciones que han levantado una sonora controversia. Barack Obama, que tiene trabajo más que de sobra intentando rehacer lo que demolió George Bush de modo tan insensato, ha puesto a “Andalucia” y a Córdoba como ejemplos de “convivencia y tolerancia entre musulmanes, judíos y musulmanes”, introduciendo un desliz histórico notable al decir que esto ocurrió “durante la época de la Inquisición”.
Buena parte de los pseudohistoriadores revisionistas, aquellos que hacen presentismo con la historia para justificar sus ideas actuales mediante su proyección en el pasado, se han lanzado sobre Obama acusándolo de “falsificar la historia”, de “ser un ignorante” y de poco menos que actuar como agente infiltrado del Islam.
En nuestro país la historia se ha utilizado, y se sigue en ello, como un arma política, especialmente por grupos ultranacionalistas; pero también se utiliza nuestro pasado común de la época islámica como un arma arrojadiza, confundiendo a la gente mediante mensajes tan mendaces como interesados.
La cuestión central de este asunto es si en la parte de la Península Ibérica bsjo domonio político musulmán en la Edad Media, es decir, en el territorio llamado al-Andalus (Alandalús escriben ahora algunos arabistas)- no confundir con Andalucia actual-, hubo o no tolerancia y convivenvia entre los miembros de las tres grandes religiones monoteísticas.
Bien, la cuestión se suele enfocar con tanta visceralidad, desde posiciones muy enfrentadas, que no ha sido posible emprender un debate sosegado y clarificador. La tendencia más conservadora, encabezada por firmas como Jiménez losantos o Vidal Manzanares, sostienen que al-Andalus fue poco menos que un infierno en donde los musulmanes pasaban los días quemando iglesias, violando a doncellas y crucificando a beatíficos varones cristianos. Y que, en consecuencia, los pobres cristianos- los judíos quedan un tanto al margen- no les quedó otro remedio que refugiarse en las montañas de Asturias, encomendarse a la virgen y lanzarse a la “Reconquista” de España. Todo eso es una falsedad absoluta.
Los musulmanes apenas realizaron esfuerzo bélico alguno en la conquista de España; sólo se produjo una batalla en julio del 711 en el sur de la actual provincia de Cádiz, una escaramuza en Écija, y dos asedios en Córdoba y en Mérida. El resto del territorio peninsular bajo dominio visigodo pactó mediante capitulación su sumisión a los nuevos señores musulmanes. Con la llegada de los musulmanes, y entre los siglos VIII y XI, existió un importante grado de convivencia, siempre bajo dominio político musulmán por supuesto, entre judíos, musulmanes y cristianos.
No se quemaron iglesias ni sinagogas, incluso construyeron algunas, judíos y cristianos pudieron practicar libremente su religión y vivir según sus costumbres; y en la Córdoba califal, en el siglo X, o en algunos reinos de taifas en el siglo XI, actuaron como consejeros y visires- ministros de hoy- notabilísimos personajes cristianos y judíos. Sin salir de la ciudad de córdoba, el obispo cristiano formaba parte del núcleo íntimo de consejeros del califa, y muchos judíos fueron visires de algunas de esas cortes.
Es cierto que a partir de finales del siglo XI las cosas comenzaron a cambiar, y uqe la llegada a al-Andalus de grupos radicales islamistas, como los almorávides o los almohades, que entendian el Islam mediante la imposición forzosa, provocó una tensión extraordinaria entre las tres religiones. Pero estos musulmanes no eran andalusíes, sino norteafricanos educados en un credo musulman ortodoxo y radicalizado que acabó con la brillante civilización califal y de sus epígonos taifas.
Claro que a ese viaje hacia el extremismo de la sociedad islámica andalusí contribuyó, y no poco, el avance cristiano, una vez que a mediados de del siglo XI los reinos del norte cristiano estuvieron en condiciones de palntar cara al más boyante sur musulmán.
La sociedad andalusí, y la medieval en general, fue bastante más permisiva que lo que durante mucho tiempo se ha presentado. La historia de España no es tan lineal como estos gurús de la falsedad nos presentan, una especie de línea interrumpida de sentimiento y hecho nacional “español” desde Argantonio, el semilegendario rey de Tartessos, hasta nuestros días; lo que hoy es España, o buena parte de ella, fue en otro tiempo al-Andalus, un espacio político bajo dominio islámico en el cual la cultura, las artes, las ciencias y la filosifía brillaron como en ningún otro lugar de Europa.
Desde luego no fue ese paraíso perdido que algunos poetas árabes norteafricanos cantan en bellos poemas, pero tampoco una sociedad en la que se perseguiera a los diferentes, al menos en esos primeros siglos de su historia.
En la Córdoba del siglo se podría ser musulmán, judío o cristiano y ejercer como tal, creer como tal y practicar los ritos de cada creencia con ralativa libertad. Y ese espíritu que se torció a fines del siglo Xi, lo ejerció, para pasmo de los “españolistas”recalcitrantes, el mismísimo Rodrigo Díaz de Vivar, quien gobernó como señor independiente la taifa de Valencia sobre “cristianos, musulmanes y judíos”.
Por cierto, la Inquisición se instauró en España a fines del siglo XV, cuando la Edad Media ya era historia y hacía ya algunas décadas que el pretendido brillante y culto Renacimiento campaba en un territorio donde, ahora sí de verdad, los Reyes Católicos acabaron con cualquier atisbo de convivencia entre culturas expulsando a los judíos y obligando a convertirse a la fuerza a los musulmanes. Al parecer de algunos, eso sí que fue tolerancia. Pero esa es otra historia.

Escrito por:

Jose Luís Corral Lafuente
Escritor y catedrático de historia medieval

“Lo que hoy es España, o buena parte de ella, fue en otro tiempo al-Andalus, un espacio político bajo dominio islámico en la cual la cultura, las artes las ciencias y la filosofía brillaron como en ningún otro lugar de Europa. Desde luego no fue ese paraíso perdido que algunos poetas árabes norteafricanos cantan en bellos poemas, pero tampoco una sociedad en la que se persiguiera a los diferentes, al menos esos primeros siglos de su histroia”

Catedral Cordoba

Patrocinadores

Patrocinadores

W3C W3C W3C Ayuntamiento de Córdoba Capital Europea de la Cultura 2016 Turismo de Córdoba