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Patrimonio de la Humanidad

12 de Mayo de 2009

La presentación del primer monumento de Córdoba como emblema y símbolo de este proyecto de alianza entre civilizaciones es una idea concebida a raiz de la primera visita a Turquía de su Santidad el Papa Benedicto XVI.

Para el desarrollo del proyecto se analizará la evolución del lugar sagrado que es y ocupa hoy la Mezquita-Catedral de Córdoba, partiendo de la hipótesis de un antiguo Templo Judío y un Templo Romano, de la historia científica propiamente dicha de un Templo Visigodo-Bizantino Cristiano, otro Templo Árabe que a su vez fue Palacio de Justicia y Universidad, también importante institución política, religiosa y cultural para el Islamismo y Sefardismo cordobés. Así, hasta llegar a las razones por las que hoy, a este edificio, desde el punto de vista católico se le debe considerar "Catedral de Córdoba, antigua Mezquita" (según la obra de Luis Recio Mateo y Manuel Nieto Cumplido La Mezquita-Catedral de Córdoba. Patrimonio de la Humanidad, Ed. Edilux, Granada 2005).

Partiendo de esa premisa fundamental de visión católica, se debe recordar también algo muy importante que desgraciadamente el mundo actual, no creyente, ateo u agnóstico está olvidando. Esto es, la visión literal que tiene el "Catecismo de la Iglesia Católica" sobre los "No Cristianos".

Primeramente, la relación de la Iglesia con el Pueblo Judío:

"La Iglesia, Pueblo de Dios en la nueva Alianza, al escrutar su propio misterio, descubre su vinculación con el pueblo judío (cf Na 4), a quien Dios ha hablado primero (MR, Viernes Santo 13: oración universal VI). A diferencia de otras religiones no cristianas la fe judía ya es una respuesta a la revelación de Dios en la Antigua Alianza. Pertenece al pueblo judío la adopción filial, la gloria, las alianzas, la legislación el culto, las promesas y los patriarcas; de todo lo cual procede Cristo según la carne (cf Rm 9, 4-5), porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables" (Rm 11,29).

"Por otra parte, cuando se considera el futuro, el Pueblo de Dios de la Antigua Alianza el nuevo Pueblo de Dios tienden hacia fines análogos: la espera de la venida o el retorno del Mesías, pues para unos, es la espera de la vuelta del Mesías, muerto y resucitado, reconociendo como Señor e Hijo de Dios; para los otros, es la venida del Mesías cuyos rasgos permanecen velados hasta el fin de los tiempos, espera que esté acompañada del drama de la ignorancia o del rechazo de Cristo Jesús".

Y, en segundo término, las relaciones de la Iglesia con los Musulmanes:

"El designio de salvación comprende también a los que reconocen al Creador. Entre ellos están, ante todo, los musulmanes, que profesan tener la fe de Abraham y adoran con nosotros al Dios único y misericordioso que juzgará a los hombres al fin del mundo" (LG 16; cf NA 3).

Y resumiendo esta doctrina, en el propio Catecismo de la Iglesia Católica que deberíamos de leer asiduamente añade: "Todos los pueblos forman una única comunidad y tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre la entera faz de la tierra; tienen también un único fin último, Dios, cuya providencia, testimonio de bondad y designios de salvación se extienden a todos hasta que los elegidos se unan en la Ciudad Santa" (NA 1).

Catedral Cordoba

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