Viernes,07 de Agosto de 2020
Imagen de Mis favoritos
Imagen del Mapa del sitio
Imagen de contacto
Icono del RSS

Otro cuarto a espada (y 4)

27 de Octubre de 2018
Diario Córdoba

Habrá que acabar ya esta larga serie de artículos con entera reafirmación de los cánones de las antiguas y siempre lozanas preceptivas literarias que aconsejaban reiterar en el punto de arribada la tesis o argumento del de partida. El tema hoy en discusión acerca de la propiedad del gran templo omeya edificado en el corazón de Andalucía ha de plantearse esencialmente en el terreno de la Historia; lo que equivale, según es obvio, a dar por buena y razonable la posición de la mitra y cabildo cordobeses. Solo con un retorno alucinante a las premisas básicas de un freudismo que ha un siglo exactamente alcanzara en España su más inmediato eco europeo, merced a la perfecta traducción de D. Luis López Ballesteros --¡delicia y gloria de la gran cultura hispana de los años veinte!--, cabe explicar en tal extremo la airada y aireada reclamación de un antiguo y muy dinámico sacerdote, mutado hodiernamente en uno de los principales intelectuales orgánicos de la conciencia progresista del país, en pro de la exclusión absoluta y tajante de la Iglesia en la cuestión glosada en estas líneas volanderas...
En todo tiempo, vivieron con completa quietud la armónica convivencia y fija y estable identidad de la antigua Mezquita, convertida desde mitad del siglo XIII en el eje y centro de una diócesis siempre relevante en la cristiandad hispana. Cuando, v. gr., el murciano D. Juan Alfonso Alburquerque Neirón (1797-1874), prelado que rigiera la sede de San Pelagio entre 1857 y 1875, como obispo modélico del gran episcopado de los días isabelinos, ordenó una muy importante novedad en la fisonomía del templo lo hizo, según el consejo de los técnicos del momento, exclusivamente para un mayor atractivo del incomparable monumento, con una remoción y puesta al día de sus incontables bellezas. Y en tal línea se sitúan medidas semejantes de antes y después adoptadas por la mitra y el cabildo, en pro de la constante reforma de un edificio de cuyo significado real y simbólico en los destinos nacionales ha tenido siempre clara percepción. En una nación abocada en el próximo lustro a desafíos de magnitud quizás aterradora, que se convierten en envites aún más formidables en una Autonomía atrofiada en muchos de sus nervios vitales, no cabe ocultar que la polémica acerca de la Mezquita Catedral consume energías que deberían sin dilación consagrarse a la lucha contra el paro y otras causas de idéntica urgencia. El legado de la historia debería permanecer sustancialmente incólume en los mores sociales y políticos. Al paso que la comunidad política no ha de cejar en la permanente vigilancia de sus atribuciones y derechos, ennortada siempre por los principios de concordia y paz en su seno, la Iglesia jerárquica no ha de olvidar jamás que la reforma permanente es el motor básico de su andadura temporal.
En la visión progresista nacida de la Ilustración que motoriza el futuro como imán de la actividad humana, solo este es fuente de obligaciones y derechos. Mas en la cosmovisión tradicional en que se implementaran vastos tramos del pasado y a la que, con múltiples variedades y adaptaciones, la Historia, el tiempo ido, posee igualmente inalienables títulos e incluso prerrogativas. Hallar una solución intermedia entre ambas posiciones será, incuestionablemente, muy positivo para un acuerdo semi-definitivo en el tema que ahora escisiona la sociedad cordobesa. In medio virtus, acostumbraban a decir los antiguos...

* Catedrático

Catedral Cordoba

Patrocinadores

Patrocinadores

W3C W3C W3C Ayuntamiento de Córdoba Capital Europea de la Cultura 2016 Turismo de Córdoba