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Influencias visigodas, mesopotámicas y bizantinas concluyeron en el mihrab

11 de Octubre de 2018
ABC Córdoba

La arquitectura romana, la decoración bizantina, la herencia visigótica y lo que los musulmanes desarrollaron confluyeron en la construcción de la Mezquita de Córdoba. Es algo en lo que ha habido acuerdo a la hora de hablar del gran monumento, pero una última hipótesis arroja una nueva influencia en uno de los elementos más admirados de un templo que no carece de elementos de interés.
Se trata de la maqsura y en concreto de la bóvedas de crucería que la cubren. Los arquitectos conservadores del templo, Gabriel Rebollo, Gabriel Ruiz Cabrero y Sebastián Herrero, han escrito una memoria sobre el estudio en profundidad que se hizo en los últimos meses, al que ha tenido acceso ABC, y lanzan una nueva hipótesis sobre este elemento que se conoce por extensión como el mihrab, aunque sólo sea una parte: su origen está en Mesopotamia, desde donde llegó a Siria y de ahí a Córdoba. En general, la construcción de la que sería, y sigue siendo, la zona más bella del monumento, fue un ejemplo de cómo distintas traducciones arquitectónicas y de construcción se fundieron. No a lo largo del tiempo, como sucedería después en el conjunto, sino en el mismo momento.
La arquitectura romana, la decoración bizantina, la herencia visigótica y lo que los musulmanes desarrollaron confluyeron en la construcción de la Mezquita de Córdoba. Es algo en lo que ha habido acuerdo a la hora de hablar del gran monumento, pero una última hipótesis arroja una nueva influencia en uno de los elementos más admirados de un templo que no carece de elementos de interés.
Se trata de la maqsura y en concreto de la bóvedas de crucería que la cubren. Los arquitectos conservadores del templo, Gabriel Rebollo, Gabriel Ruiz Cabrero y Sebastián Herrero, han escrito una memoria sobre el estudio en profundidad que se hizo en los últimos meses, al que ha tenido acceso ABC, y lanzan una nueva hipótesis sobre este elemento que se conoce por extensión como el mihrab, aunque sólo sea una parte: su origen está en Mesopotamia, desde donde llegó a Siria y de ahí a Córdoba. En general, la construcción de la que sería, y sigue siendo, la zona más bella del monumento, fue un ejemplo de cómo distintas traducciones arquitectónicas y de construcción se fundieron. No a lo largo del tiempo, como sucedería después en el conjunto, sino en el mismo momento..
¿Y las cúpulas? Es donde más hacen hincapié los arquitectos. Una hipótesis es que fueran los artistas que llegaron de Bizancio, pero la tradición de su país no utilizaba este elemento. La Córdoba islámica sí tuvo soluciones parecidas en aquel momento, y por eso los arquitectos hablan de algunos ejemplos de Medina Azahara. Sería un arquitecto de la Córdoba califal el que tuviera la idea del «genial progreso de cruzar los arcos». Pero además se lanza una tercera hipótesis muy innovadora: interpretar los cruces de arcos como derivados de una tradición oriental nacida en Mesopotamia con los llamados arcos de diafragma, que reducen la luz. Los habrían traído los artistas bizantinos, pero también los conocían los omeyas y los aplicaron en distintos edificios. Desde ahí pudieron haber pasado a la Europa cristiana, donde aparecen ya en la Catedral de Durham, a finales del siglo XI. Es decir, un siglo más tarde de su aparición en el monumento de Córdoba.

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