Martes,19 de Septiembre de 2017
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Entrevista a Monseñor Demetrio Fernández

29 de Enero de 2017
Iglesia en Córdoba 543

¿Qué balance hace del año 2016?
Ha sido un año de gracia, donde Dios siempre desborda lo que nosotros hemos programado. Durante todo el año 2016, hemos vivido el Año de la Misericordia que concluyó en la fiesta de Cristo Rey. En torno a él, ha habido muchas celebraciones y actividades donde el Pueblo de Dios se ha empapado de misericordia. Por eso, yo lo resumiría con estas palabras: "Ha sido el Año de la Misericordia bien aprovechado".

¿Qué ha supuesto el Año de la Misericordia?
Deja ahí una huella eficaz y un impulso importante para el crecimiento de la propia vida de Dios en nosotros.

Hablando de impulso, se ha apostado mucho por la Pastoral Familiar. ¿Qué pasos se han dado?

La Pastoral Familiar está en el objetivo de la Iglesia puesto que es una situación de dolor, de alejamiento del plan de Dios en muchos casos, y por tanto, de no disfrutar de la alegría del amor. La Iglesia se está volcando mucho en este campo. Ha habido dos Sínodos celebrados; un documento importante como ha sido "Amoris Laetitia" del Papa Francisco; y en nuestra diócesis, se ha publicado una concreción de un directorio de Pastoral Familiar de manera que podamos hacer una propuesta de lo que es el Evangelio de la Familia también a las personas que, por las circunstancias que sean, no viven esta plenitud del amor. Son situaciones irregulares o difíciles y también a todas esas personas la Iglesia quiere acercarse porque necesitan más que nadie el acompañamiento. Por tanto, ha sido un gran capítulo este año en cuanto a cursos de especialistas, de agentes de pastoral, publicación de este directorio, etc.

Y en cuanto a la Pastoral Vocacional, ¿qué nota le pondría en nuestra Diócesis?

Siempre un sobresaliente alto porque la tarea vocacional, aunque es tarea principalmente del Seminario, también es de toda la Diócesis: familias, sacerdotes y todo el Pueblo de Dios, en general. En el año 2016 he podido ordenar a seis nuevos presbíteros y dos diáconos. Es una buena cosecha. ¡Ojalá todos los años hubiera esa cosecha! Ha sido también uno de los años de mayor número de sacerdotes ordenados.

Por otro lado, ¿cómo ve la gestión, el funcionamiento y la vida de la Catedral de Córdoba?

El Cabildo Catedral ya desde tiempos de Fernando III "El Santo" es el que gestiona el culto y todas las acciones de la Catedral, pero en los tiempos modernos contemporáneos este monumento constituye un atractivo enorme para todo el mundo desde el punto de vista de la cultura y del turismo; y ahí precisamente, el Cabildo creo que está haciendo una muy buena gestión de impulso, de acogida, de servicio a las personas que vienen hasta nuestra ciudad de Córdoba, y concretamente, hasta el conjunto monumental `Mezquita-Catedral". Yo felicito al Cabildo porque creo que es un grupo de sacerdotes muy cualificado, que además saben gestionar a todos los niveles, desde el punto de vista tanto cultural como religioso. La Catedral se va convirtiendo cada vez más en el centro de culto de la Diócesis. Hemos tenido grandes celebraciones en ella, tenemos también las dominicales, y todas ellas llenas de esplendor. Además, el Cabildo tiene muy presente la caridad y gestión de proyectos sociales donde muchas personas se benefician de esta fuente como es el Cabildo Catedralicio.

¿Qué objetivos o planes hay para 2017?
En 2017 tenemos sobre todo una fecha señalada que es el 7 de octubre de 2017, la fiesta de la Virgen del Rosario. Ese sábado será el Encuentro diocesano de Laicos. Yo he constatado en la Visita pastoral muchísimos fieles laicos y quisiera reunirles a todos para que, conociéndose unos a otros y celebrando juntos nuestra fe, podamos afrontar los retos del presente, porque el cristiano en el mundo en el que vive tiene una tarea propia. La del cristiano seglar es estar en el mundo y transformarlo desde dentro, es decir, desde la familia, la cultura y la vida pública. Todo este encuentro ya estamos preparándolo durante este año y está teniendo un buen eco. Espero que haya una buenísima participación. Y junto a este objetivo, también está un programa de desarrollo a todos los niveles, tanto pastoral como económico; de transparencia y de autofinanciación; de recaudación de fondos; pero sobre todo de motivación para los fieles porque la Iglesia debe ser sostenida principalmente por los propios fieles. Hay muchas colaboraciones a estas alturas, como la X, los donativos, las colectas o las
suscripciones; pero también tenemos un objetivo muy importante como es impulsar todo eso. Y es que el plan pastoral necesita un soporte económico y el dinero en la Iglesia es para fines pastorales: caridad, culto y obras de apostolado. Este objetivo está programado para varios años y está siendo muy bien aceptado por los sacerdotes. Posteriormente, se expondrá a los fieles también para que, colaborando y participando, podamos hacer que esta Iglesia viva que es la diócesis de Córdoba pueda ser capaz de autofinanciarse.

En cuanto a los jóvenes, ¿cuál es su participación o su carencia, si la hay, en la vida de la Diócesis?
La Iglesia es joven siempre, porque el Evangelio nos rejuvenece a nosotros y puestos a la luz de la Palabra de Dios hay una renovación permanente que rejuvenece a la Iglesia. En esa renovación permanente los jóvenes tienen un papel fundamental porque ellos están libres de lastres, de rutinas, de anquilosamientos y quizás tienen el corazón más disponible para esa Palabra de Dios. Creo que es un acierto que el próximo Sínodo de los Obispos esté dedicado a los jóvenes y a la pastoral vocacional, porque es durante la juventud cuando uno se pregunta ¿qué quiere Dios de mí? ¿Cómo podría servir a la sociedad
y a la Iglesia? Jóvenes y vocación será el tema del próximo Sínodo y ahí la Iglesia hará un esfuerzo importante para acercarse a los demás jóvenes que se encuentren alejados de ella.

¿Qué impresión tiene de la Diócesis?
Muy buena. Estoy muy contento de estar en Córdoba. Es una diócesis grandota, numerosa y con mucha vitalidad; vitalidad en el presbiterio, porque hay un presbiterio rejuvenecido; un seminario funcionando; una vitalidad en los fieles laicos; en la vida consagrada; así como en la piedad popular que tiene un empuje fortísimo. Por ello, hemos de impulsar entre todos esa vitalidad para que llegue a las periferias, a los más pobres, a los que sufren y a todos los rincones de nuestra diócesis, fomentando a su vez la dimensión de la caridad. En Córdoba, hay campo abundante de trabajo y muchos colaboradores, por eso me encuentro muy a gusto.

Personalmente, para concluir, ¿cómo se define el Obispo?

Me considero "el cura de los curas". Soy una persona que vive permanentemente entusiasmado y muy feliz en Córdoba porque los cordobeses son muy acogedores. Me siento muy a gusto y mc gustaría pues, ¡de Córdoba al cielo!

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