Martes,19 de Septiembre de 2017
Imagen de Mis favoritos
Imagen del Mapa del sitio
Imagen de contacto
Icono del RSS

Altar de San Gregorio Magno y Santa Bárbara

07 de Febrero de 2016
Iglesia en Córdoba 499 ImagenDe este altar explica M. Nieto Cumplido [La Catedral de Córdoba, p. 482] que, aunque no figura en la relación de altares y capillas de 1454, con el nombre de San Gregorio parece fue fundado por la familia Arriaza o Riaza. A sus pies dispuso ser enterrado don Fernando de Riaza, protonotario apostólico, tesorero y canónigo de esta Catedral, fallecido, según consta en la lápida sepulcral colocada hoy en la capilla de Villaviciosa, el 15 de diciembre de 1502. Pero, como en tantas otras ocasiones, el altar cambió de titular. Es posible que el título de Santa Bárbara se le diera con motivo del traslado a este lugar del retablo de la misma santa, que estuvo en la desaparecida capilla de San Andrés —situada en el lugar de la actual capilla de Santa Teresa o del Cardenal —, por disposición del cardenal Salazar. Este retablo fue costeado y adornado por el racionero Alonso Gutiérrez con motivo de habérsele dado una sepultura en aquella capilla, según acta capitular de 19 de julio de 1613. Descuella en este altar el lienzo que representa a la Santa virgen y mártir F. Está firmado por el pintor Juan de Peñalosa (Baena 1579-Córdoba 1636), discípulo de Pablo de Céspedes. Es obra muy significativa de la escasa producción conocida de este artista, donde se deja sentir la influencia de Pablo de Céspedes. La técnica —escribe M. A. Raya—, el color suntuoso en la tradición del manierismo italiano, así como la maestría en el tratamiento de las telas y la volumetría y monumentalidad de los pliegues, singulariza esta figura, que hay que considerar derivada de las grandes composiciones venecianas. El pequeño lienzo que representa a San Gregorio Magno en la coronación, debe ser obra coetánea al traslado del retablo de Santa Bárbara para salvaguardar la memoria del titular del altar y retablo anterior, es decir, de los primeros años del siglo XVIII. Santa Bárbara —mártir del siglo III cuya vida envuelve la leyenda, aunque no hay duda de que sufrió el martirio por su fe cristiana—, aparece de pie junto al arranque de una gran columna, con una elegante sonrisa y dirigiendo su mirada hacia nosotros. Mientras recoge el ampuloso manto con la mano derecha, con la izquierda sujeta una larga palman , símbolo del martirio. Las espléndidas vestiduras y el primoroso peinado, que se enriquece con una rica joya que adorna la frente, nos hablan de la alta estirpe a la que, al parecer, pertenecía esta doncella. Al fondo, se muestra un paisaje arquitectónico, con una fuente y un jardín cerrado con balaustrada —alusión a la virginidad—. Por último, como mención a la iconografía habitual de la Santa, se yergue a la derecha una alta torren , pues refiere la leyenda que permaneció encerrada largo tiempo en ella por mandato de su malvado padre, quien acabó asesinándola con sus propias manos por haber abrazado la fe en Cristo. Acto seguido, un rayo fulminó al impío progenitor. Es por ello que Santa Bárbara es invocada como protectora en las tormentas, y también por todos los que trabajan con explosivos, como los artilleros y mineros. De ahí la devoción que se le profesa a Santa Bárbara en la cuenca minera de Peñarroya-Pueblonuevo. Acogerse a la intercesión y protección de los santos no es algo solamente propio de tiempos pasados. La fe de la Iglesia nos revela que entre los que aún vivimos en el mundo y los que ya gozan de la Vida Eterna hay un nexo de unión, más fuerte que la misma muerte. Lo repetimos en el Credo cada Domingo: Es la Comunión de los Santos.
Catedral Cordoba

Patrocinadores

Patrocinadores

W3C W3C W3C Ayuntamiento de Córdoba Capital Europea de la Cultura 2016 Turismo de Córdoba