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Altar de San Cristóbal

24 de Enero de 2016
Iglesia en Córdoba 497 ImagenAbandonando ya el entorno de la antigua Capilla Mayor, nos dirigimos a otra zona de la Catedral que vio florecer un buen número de altares, algunos de los cuales perviven todavía. La razón la explica M. Nieto [La Catedral de Córdoba, p. 480]: Cuando Almanzor rompió el muro oriental de la Mezquita fundacional y de las ampliaciones de Abd al-Rahman II y al-Hakam II, abrió grandes arcos, dejando restos del muro original entre ellos, hasta un total de once pilares de aproximadamente tres metros y medio, espacio más que suficiente para instalar en ellos mesas de altar y retablos. Nuestro recorrido partirá del segundo más inmediato al Patio. Así, nos encontramos ante este singular altar, uno de los de más antigua fundación de la Catedral. En efecto, en 14 de diciembre de 1286 testaba el canónigo Domingo Pérez y disponía que lo enterraran ante el altar de San Cristóbal, lugar que él había escogido como capilla propia, ofrecía la dotación para un capellán y donaba tres arrobas de aceite "para la luminaria que Dios alunbre mi alma". Sin embargo, también aquí se produjo una transformación del espacio con posterioridad. Nada queda al parecer de su antiguo retablo, pero, como
ocurrió en el altar de la Encarnación , sería posible que tras el gran lienzo, enmarcado en estuco con rocallas del último cuarto del siglo XVIII, se encontrara un fresco de parecidas dimensiones. Con respecto al autor del gran lienzo , debe tenerse en cuenta que el pintor que trabaja en la Catedral por esas fechas es Antonio Álvarez Torrado. El santo se representa según su iconografía más frecuente : barbado, avanzando con dificultad por las aguas del río que le llegan hasta las rodillas, encorvado bajo el peso de su carga. Sobre el hombro lleva al Niño Jesús. Es fácil que nos preguntemos el porqué del gran tamaño de esta imagen , tan alta como permite la techumbre de la antigua Mezquita. De hecho, si visitamos la Catedral de Sevilla, o algunas otras, encontraremos representaciones de San Cristobalón mucho mayores. La razón está en la leyenda que describe a este personaje como un gigante llamado Ofero, que, mientras ayudaba a pasar el río a un pequeño Niño, se vio, a pesar de su gran fortaleza, agobiado por el peso. Preguntado el Infante, reveló ser Jesús que, en efecto, cargaba sobre sí el peso de todos los pecados del mundo. El buen gigante recibió entonces, con el bautismo, un nuevo nombre: Cristóbal, que significa El que lleva a Cristo. Desde ese momento, ya no llevó más a Cristo sobre sus hombros, es cierto, pero sí en su corazón y en su palabra, pues se convirtió en un gran evangelizador. El santo lleva en su mano derecha un grueso báculo , mientras con la izquierda sujeta sobre su hombro al Divino Niño il , que porta como atributo la esfera en la
mano. Una pequeña gloria de querubines circunda a Jesús, como apertura de la escena a lo sobrenatural. Debajo del lienzo, existe un pequeño relieve que representa al evangelista san Marcos escribiendo, acompañado por el correspondiente león, su principal atributo. Se ha querido ver en su rostro un posible retrato del escultor Michel de Verdiguier. La gran imagen de San Cristóbal, que atrae las miradas de quienes pasan por esta zona de la Catedral, nos invita también a nosotros a convertirnos en portadores de Cristo, de modo que le llevemos, como San Cristóbal, si no sobre los hombros, sí en nuestro corazón y en nuestra palabra.
Catedral Cordoba

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