Martes,21 de Noviembre de 2017
Imagen de Mis favoritos
Imagen del Mapa del sitio
Imagen de contacto
Icono del RSS

Altar de las cabezas de San Pedro y San Pablo

13 de Diciembre de 2015
Iglesia en Córdoba 491

Afirma M. Nieto Cumplido [La Catedral de Córdoba, p. 459] que es un principio incontestado por la experiencia histórica en la vida de esta Catedral que cuando existe un pilar, un contrafuerte o un muro, allí terminará por levantarse un altar o una capilla. Así se hará en los pilares divisorios, testigos de la antigua qibla de Abd al-Rahman I, en los restos de muro que quedaron entre los grandes arcos que Al-manzor abrió en el muro oriental de la Mezquita, en el entorno de la Capilla Real y en el gran crucero. De ello no se librarían ni los restos de la antigua qibla de Abd al-Rahman II, ni los contrafuertes levantados por Don Migo Manrique en torno a la primera capilla mayor. Se trata, evidentemente, de un hecho explicable en un edificio vivo yen uso como nuestra Catedral, donde la fe de las sucesivas generaciones de cordobeses, durante casi ocho siglos, ha ido transformando y enriqueciendo un monumento que, de otra manera, en el improbable caso de que se hubiera conservado, no sería hoy más que un hermoso y frío recinto arqueológico. De este altar de las Cabezas , situado junto a la escalera del órgano de la Epístola, solo consta su fundación por escritura de 20 de agosto de 1519 [...] y queda documentada su ubicación por la inscripción existente en su lugar original: "Sepultura del mui magnifico señor Ivan de Rojas XXIII de Cordova
fundador de las capellanias de las Gabelas qve en gloria sea. Año de 1519". [...] Su pequeño retablo de un cuerpo y dos registros paralelos con marco barroco tiene dos lienzos 03— del siglo XVIII de regular factura. En el primero, San Gregorio con tiara pontificia , asistido por el Espíritu Santo en forma de paloma, sostiene sobre un mantel las cabezas de los dos apóstoles. En el otro se representa la Tentación de Santo Tomás , que introduce sus dedos en el costado abierto de Cristo resucitado . Ambos cuadros son de autor anónimo y debieron hacerse, junto con el retablo, en 1720, fecha en que se "reedifica". Puede sorprender el tema de la primera obra. Sabemos que San Pablo fue, efectivamente, decapitado; sin embargo, San Pedro, según la tradición, sufrió, como su amado Maestro, la crucifixión. No obstante, aunque sus cuerpos se veneraron desde antiguo en sus respectivas basílicas romanas, las reliquias de las cabezas de los Príncipes de los Apóstoles estuvieron custodiadas desde el siglo VIII en el Sancta Sanctorum del antiguo palacio de los papas en el Laterano, aunque en el siglo XIV se trasladaron a la basílica vecina de San Juan de Letrán. San Gregorio, papa, sentado en cátedra y bajo un dosel, viste alba, capa y estola, mientras un ángel sostiene el báculo. En la escena de Santo Tomás, como en la capilla de su nombre que veíamos hace algunas semanas , el santo alarga la mano derecha para tocar la sacratísima herida. Pero, a diferencia del anterior, en este caso es el mismo Jesús el que toma con su mano derecha la mano del apóstol y la dirige a su costado . El santo se humilla, en el acto de arrodillarse. Al fondo, se muestra un paisaje de la ciudad Santa de Jerusalén o , en la que puede apreciarse el gran edificio del Templo. El altar de las Cabezas de San Pedro y San Pablo nos recuerda nuestra vinculación, como cristianos, no sólo con los orígenes de la Iglesia, fundada por Cristo sobre el cimiento de los Apóstoles, sino, concretamente, también con el Sucesor de Pedro, el Papa, Vicario de Cristo en la tierra, que promueve y confirma la unidad de los cristianos en torno al Único Pastor, nuestro Señor Jesucristo.

Catedral Cordoba

Patrocinadores

Patrocinadores

W3C W3C W3C Ayuntamiento de Córdoba Capital Europea de la Cultura 2016 Turismo de Córdoba