Martes,07 de Abril de 2020
Imagen de Mis favoritos
Imagen del Mapa del sitio
Imagen de contacto
Icono del RSS

Capilla de San Pelagio

27 de Septiembre de 2015
Iglesia en Córdoba 480

Con la capilla de San Eulogio, que visitamos la semana pasada, hemos cerrado el rectángulo de capillas que ocupan los muros perimetrales de la Catedral. Los espacios correspondientes a las cinco naves situadas a la derecha de la Puerta de las Palmas quedaron vacíos y hoy presentan unas celosías modernas. Pero no por ello hemos concluido nuestra visita a las capillas y altares de la Catedral. Como hemos podido comprobar, también en el espacio interior de nuestro templo catedralicio, debido a la gran extensión de su superficie, y aprovechando los diferentes muros de separación entre las distintas ampliaciones de la antigua mezquita, Los grandes
pilares de la bóveda y la construcción del crucero, se erigieron numerosas capillas y altares. Empezaremos a visitar precisamente las que rodean el crucero. La primera, como las dos anteriores, está dedicada a un mártir, el joven San Pelagio. Como refiere M. Nieto Cumplido [La Catedral de Córdoba, p. 439], se encuentra en el costado Sur de la nave del coro. [...] la lápida sepulcral al pie de la reja recuerda que el fundador —don Lupercio González de Moriz— falleció el 17 de octubre de 1660 y que edificauit viuens vt vinat moriens (edificó en vida para que, muriendo, viva). San Pelagio era gallego, sobrino del obispo de Tuy, Hermogio. Cautivo en Córdoba, en el año 925 fue instado a abandonar su fe cristiana y a satisfacer los perversos deseos del monarca. Pero el muchacho se mantuvo firme. Despojándose de las ricas vestiduras con que los servidores del emir lo habían ataviado, despreció los placeres y riquezas que le ofrecía el tirano, y pronunció las palabras soy cristiano, lo he sido y lo seré. El deseo del emir, entonces, se convirtió en odio y ordenó descuartizado. Los cristianos recogieron el cuerpo y lo veneraron desde el principio [M. Nieto, Córdoba: Patrimonio de Santidad, p. 103-113]. En verdad, resulta admirable que un adolescente de apenas 13 años fuera capaz de una actitud tan valiente. El gran lienzo que cubre el frente de la capilla, firmado por Antonio del Castillo (1616-1668) en 1645, representa el momento en que el martir es conducido por dos sayones ante el califa Abd al-Rahman III Escribe M. A. Raya que "el tema se desarrolla en el marco de un amplio escenario arquitectónico, encuadrado por un ampuloso cortinaje y abierto a un paisaje donde se narra el martirio que recibió este joven mártir (+925). El lienzo es un ejemplo de los cuadros de historia de carácter grato y piadoso". Se trata, verdaderamente, de una de las mejores obras del maestro cordobés, a quien ya conocimos cuando visitamos la capilla de Nuestra Señora del Rosario. San Pelagio se convirtió pronto en modelo de castidad y fidelidad a Cristo. Por eso no extraña que el Obispo D. Antonio Mauricio de Pazos y Figueroa, también gallego, cuando quiso establecer en Córdoba un seminario, siguiendo los decretos del Concilio de Trento, lo dedicara a este Santo. Providencialmente, el lugar elegido fue el mismo en que el niño fue martirizado, entre el alcázar —actual palacio episcopal— y el río. De este modo, nuestro querido Seminario está construido sobre la sangre de este joven mártir. Hermoso testimonio, además de gran responsabilidad, para los jóvenes seminaristas que se preparan hoy en él para ser los futuros Sacerdotes de nuestra Diócesis.

Catedral Cordoba

Patrocinadores

Patrocinadores

W3C W3C W3C Ayuntamiento de Córdoba Capital Europea de la Cultura 2016 Turismo de Córdoba