Viernes,14 de Agosto de 2020
Imagen de Mis favoritos
Imagen del Mapa del sitio
Imagen de contacto
Icono del RSS

Capilla de Nuestra Señora del Rosario

05 de Julio de 2015
Iglesia en Cordoba n.473 ImagenEn esta capilla, como indica M. Nieto Cumplido [La Catedral de Córdoba, p. 427] lo más importante, desde el punto de vista artístico, es el retablo con las pinturas al óleo de Antonio del Castillo (Córdoba 1616-1668). Verdaderamente, nuestra Catedral posee una excelente colección de obras de este autor, máximo exponente de la discreta escuela barroca cordobesa, entre las que destacan las que conforman este retablo, que se organiza, en su primer cuerpo, en tres calles enmarcadas con cuatro columnas estriadas coronadas con capiteles jónicos, arquitrabe con frontón curvo con puntas enroscadas, y ático. En el registro central, la Virgen del Rosario, con el Niño Jesús en su brazo izquierdo, aparece vestida con túnica jacinto y manto azul, reposando sus pies sobre unas cabezas de querubines, con la impronta de un manierismo avanzado. En el registro lateral derecho, la imagen de San Roque, muy realista en la tipología física del personaje, —representado en traje de peregrino, con la habitual llaga en la pierna izquierda, signo del contagio de la peste que sufrió mientras, caritativamente, atendía a los apestados; a su izquierda, Melampo, el compasivo perro que le proporcionaba el alimento durante su enfermedad, trayéndole el pan de la mesa de su amo—. En el lateral izquierdo, San Sebastián, de altísima calidad pictórica. En el ático, Crucificado. Es éste un Cristo en la cruz, vivo, de tres clavos y gran belleza, que mira hacia el Cielo y se destaca sobre un fondo en el que se vislumbra la ciudad de Jerusalén. La portada de la capilla reitera el modelo de las anteriores con variantes. Dos pilastras coronadas por arquitrabe y frontón partido enmarcan la reja de la capilla que tiene montante semicircular. En el frontón partido, relieve en yeso de San Pedro mártir de Verona.
La costumbre del rezo del Santo Rosario, aunque fue popularizada por Santo Domingo de Guzmán, en el siglo XIII, tuvo su mayor difusión con el papa San Pío V [1566-1572], también dominico, a raíz de la gran victoria sobre los turcos en Lepanto [7-X-1571]. Desde entonces, muchos han sido los papas que han ejercido y recomendado su práctica. Por su cercanía, recordemos a San Juan Pablo II, que en la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae afirmaba que es una oración apreciada por numerosos Santos y fomentada por el Magisterio. En su sencillez y profundidad, sigue siendo también en este tercer Milenio apenas iniciado una oración de gran significado, destinada a producir frutos de santidad [n° 1]. [...] Pienso en todos vosotros, —sigue diciéndonos el Santo Papa— hermanos y hermanas de toda condición, en vosotras, familias cristianas, en vosotros, enfermos y ancianos, en vosotros, jóvenes: tomad con confianza entre las manos el rosario, descubriéndolo de nuevo a la luz de la Escritura, en armonía con la Liturgia y en el contexto de la vida cotidiana [n° 43]. En efecto, como suele ocurrir tantas veces, algunas antiguas prácticas devocionales o costumbres piadosas que pudieran parecer más propias de otras épocas, se convierten en actuales cuando nos acercamos a ellas, sin prejuicios, y a la luz bienhechora del Magisterio de la Iglesia. Porque, aunque, evidentemente, la Historia de la Salvación se desarrolla en el tiempo, y se producen lógicas adaptaciones, no son las modas las que rigen la vida de la Iglesia, sino la sana doctrina, fundamentada en la Sagrada Escritura y la Tradición, que, más allá de los tiempos y las novedades, se mantiene en su integridad, porque es eterna.
Catedral Cordoba

Patrocinadores

Patrocinadores

W3C W3C W3C Ayuntamiento de Córdoba Capital Europea de la Cultura 2016 Turismo de Córdoba