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Capilla de Santa Marina, San Matías y Baptisterio

10 de Mayo de 2015
Iglesia en Cordoba n.465 ImagenNos situamos hoy ante esta capilla que, como sucedió en otras ocasiones, ha experimentado sucesivos cambios de titulares. M. Nieto Cumplido apunta [La Catedral de Córdoba, p. 411-412] que en 1411 dieron a Fernán Gómez de Herrera, mayordomo del condestable don Ruy López Dávalos y veinticuatro de Córdoba, y a su mujer Leonor López un solar para capilla y sepultura en la Catedral cerca del altar de San Nicolás [...], cuya advocación sería San Matías. [. . .] Con toda probabilidad, en este mismo sitio y desde el 25 de octubre de 1262 estuvo la capilla de Santa Marina.
Pero, cuando en 1679 el obispo D. Alonso de Salizanes transformó la antigua capilla bautismal de la collación de Santa María para dedicarla a la Purísima Concepción, se traslada a ésta el baptisterio catedralicio, segun recuerda la inscripción existente en la viga de la reja-tabique en mayúsculas y bajo el escudo de la Fábrica [. . .]. En 1723 el obispo D. Marcelino Siuri transformó la capilla.
De esta fecha son la pila bautismale de jaspe negro, la concha interior de alabastro y la tapadera de madera tallada y dorada.
El programa iconográfico y Los versos del retablo barroco pintado en la pared del sur fueron hechos en la misma fecha por el padre Juan de Santiago, S. J. (1689-1764). El pintor fue don Pedro Moreno. La obra se compone de banco, un cuerpo flanqueado por dos columnas salomónicas y ático. Se trata de una creación muy interesante, pues, aunque hemos podido admirar diversas pinturas murales en nuestro recorrido -como las de la admirable capilla del Sagrario-, hasta ahora no habíamos encontrado un retablo pictórico. Se trata de un juego visual, un trampantojo, que, a través de la pintura y el uso de la perspectiva, pretende simular una verdadera estructura arquitectónica.
En este caso, se añaden además diversos textos, en latin y en español, que hacen referencia, evidentemente, al bautismo. En la calle central del retablo aparece un etíope que se dirige a Dios Padre, solicitando el Sacramento, mediante una filacteria en la que aparece el texto Lavabis me et super nivem dealbabor [Sal 50, 7]. El registro superior de la misma calle aparece vacío, dando paso a un cielo abierto, con algunas nubes, motivo que puede parecernos muy original, pero que muestra en realidad el destino definitivo de los bautizados. Figuras bíblicas, alegóricas y ángeles completan el singular conjunto.
Al tratarse de la capilla bautismal, se han alojado en ella las grandes ánforas de plata en las cuales el Obispo, en la Misa Crismal, bendice los óleos de enfermos y catecúmenos, y consagra el Santo Crisma. El Catecismo de la Iglesia Católica [Nº 1213] define que el Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana, el pórtico de la vida en el espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, Llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión.
Por eso, no es extraño que la Iglesia Madre de la Diócesis disponga de su propia capilla bautismal, en la que, a lo largo de los siglos, numerosas generaciones de cordobeses del barrio de la Catedral han sido iniciados en su Vida cristiana, cumpliéndose así el mandato de Nuestro Señor Jesucristo [Mt 28, 19]: Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Catedral Cordoba

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