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Capilla de Santa Teresa o del Cardenal (2 de 2)

25 de Enero de 2015
Iglesia en Córdoba 451

Continuaremos hoy nuestra visita a la capilla de Santa Teresa, deteniéndonos en las obras de arte que la ennoblecen. Con respecto a las pinturas, M. Nieto [La Catedral de Córdoba, p. 370-373] expone que en 1712, Teodosio Sánchez contrató la hechura de dos exuberantes marcos de talla para los lienzos de la Purísima Concepción y de la Asunción que se colocaron encima de las puertas que conducen al tesoro y a la cripta. Los óleos son obra de nuestro ya conocido violinista y pintor italiano Juan Pompeyo, y representan ambos misterios marianos con la iconografía tradicional.

Por otra parte, -prosigue D. Manuel-, los tres grandes lienzos que decoran la capilla con el Martirio de los santos Acisclo y Victoriaís (siglo IV), la Aparición de San Rafael al P. Roelas -

do en 1578, y la entrega de Córdoba a Fernando III el Santo en 1236ís, son obra de Acisclo Antonio Palomino del año 1713. Se ha pretendido representar, en ellos, tres episodios fundamentales para la historia del cristianismo en Córdoba: en primer lugar, el martirio de los Santos Patronos de la Diócesis; después, el origen de la devoción más arraigada; y, por último, la recuperación de la ciudad para la fe católica. Con respecto a este último acontecimiento, es curioso el anacronismo de que, al fondo de la escena, aparece ya el crucero de la Catedral que, como sabemos, no se erigió hasta el siglo XVI. Además, el rompimiento de gloria representa a la Virgen Santísima con el Niño®, acompañados de San Pedro y San Pablo ís— -fue el 29 de junio la toma de la ciudad-, además de San Francisco de Asís ÍS y Santo Domingo8S. Si recuerdan, los dos grandes conventos fundados por el Rey Santo, después de la reconquista, fueron el de San Pedro el Real, de franciscanos, y el de San Pablo, de dominicos.

Pero pasemos a las esculturas. Nos dice D. Manuel que entre los arcos de la capilla y sobre repisas de mármol están colocadas las imágenes en madera de San Ramón Nonato , San Agustín, San Francisco de Asís, San Bernardo, San Pedro Nolasco, Santo Domingo, San Antonio de Padua y San Francisco de Paula talladas, así como la de Santa Teresa, que preside el altar central, por el escultor José de Mora. Se trata de un espléndido conjunto escultórico de imágenes que reflejan en sus rostros y ademanes una intensa vida interior. De entre ellas, destaca por su calidad la titular de la capilla.

Es de excelente calidad -continua D. Manuel- el relieve en bronce de la puerta del sagrario que representa el entierro de Cristo

Ramírez de Arellano, fue traído de Italia, obra de Virgilio Castelli. La capilla sirve también de marco en el que se expone, sobre un gran capitel de plata, la célebre custodia procesional del Corpus Christim, labrada por Enrique de Arfe entre 1514 y 1518.

La visita a esta capilla nos induce a acercarnos a la figura y a la obra de la gran Doctora de la Iglesia, cuyo jubileo celebramos este año, en el que se cumple el quinto centenario de su nacimiento. Aprovechemos para leer o releer alguna de sus obras, y, sobre todo, visitemos cualquiera de los templos jubilares establecidos en la Diócesis para beneficiarnos, con las condiciones acostumbradas, de las indulgencias que el Santo Padre ha concedido para la ocasión. No hay que olvidar que las indulgencias -y con ello hacemos una obra de caridad-, pueden aplicarse también a nuestros difuntos.

Catedral Cordoba

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