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Capilla de San Juan de Ávila, doctor de la Iglesia

21 de Diciembre de 2014
Iglesia en Córdoba 446

Junto a la de San Bartolomé, se encuentra la capilla asignada ientemente a nuestro flamante Doctor de la Iglesia. No obstante, su origen es muy anterior. M. Nieto Cumplido [La Catedral de Córdoba, p. 365-366] nos informa de que la fundación data de 6 de noviembre de 1258. En esta fecha Domingo Muñoz el Adalid, tronco de los Fernández de Córdoba, lleva a cabo la dotación de la misma. En 1327 fueron sepultados en ella don Alfonso Fernández, alguacil mayor, y su mujer doña Teresa. Los fundadores, sin embargo, recibieron sepultura en la catedral hispalense. Los Fernández de Córdoba perdieron el interés por esta capilla desde que a fines del siglo XIV se les otorgó el patronato de la capilla mayor de la iglesia colegial de San Hipólito.

En origen, estaba dedicada a los santos Apóstoles Felipe y Santiago -el Menor- Por ello, como recuerda D. Manuel, adosado al muro oriental de la capilla estuvo el altar y retablo en yeso, con pintura de exquisita calidad sobre la misma materia de Antonio del Castillo que representa a la Purísima Concepción con los apóstoles titulares de la capilla, de hacia 1660, hoy situado, desde principios de siglo, frente a la entrada de la capilla de San Pedro Mártir y San Lorenzo, Nos hallamos, pues, ante uno de los espacios que sufrió serias alteraciones en el curso del proceso de restauración historicis-ta de los siglos XIX y XX. Como escribe D. Manuel, la capilla ostentaba en su frente un cerramiento de sillares y puerta gótica con cancela en el que destacaban dos bellos ajimeces. Todo el cerramiento fue suprimido a principios de siglo por don Félix Hernández. Sólo quedó en su lugar la portada con su cancela, que fue trasladada por el arquitecto Gabriel Ruiz Cabrero en 1987 al solar que ocupó la capilla de la Encarnación con el fin de dejar transparente la antigua qibla.

Los únicos elementos que quedan en su sitio son los cuatro arcosolios labrados en la antigua qibla, con decoración mudéjar del último cuarto del siglo XIV. La capilla se cubre con dos bóvedas ojivales estrelladas, posiblemente de fines del siglo XV o primeros años del XVI.

Desde el 17 de noviembre de 2013 se ha incorporado a este espacio la espléndida imagen de San Juan de Ávila, declarado recientemente Doctor de la Iglesia por el papa Benedicto XVI. Como sabemos, ha dado nuevo nombre a la capilla. Evidentemente, es de justicia que un Santo que ha adquirido tan alta significación universal sea honrado en la Catedral de la Diócesis a la que sirvió. Se trata de una gran escultura exenta, obra del imaginero cordobés don Antonio Bernal, en la que el Doctor de la Iglesia aparece sentado, ataviado con las vestiduras sacerdotales -alba, estola y capa pluvial-, en actitud extática, mientras escribe el Audi Filia. Sobre la revestida mesa, y junto al tintero, un hermoso crucifijo. Este hecho nos demuestra que la Catedral de Córdoba, la antigua mezquita, es un edificio vivo, no un frío monumento intocable, y por esto, como nos enseña su historia, permite intervenciones no sólo de restauración, sino también aquellas exigidas por las necesidades y el decoro del culto católico, al que, no lo olvidemos, el edificio está dedicado desde hace 778 años -775 de ellos como Catedral de la Diócesis-.

Catedral Cordoba

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