Martes,19 de Septiembre de 2017
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Una institucion poco conocida

El Palacio de Justicia
21 de Mayo de 2009

A lo largo del dominio islámico en Córdoba, es decir, desde el siglo VIII al XIII, se produjeron cuatro períodos políticos distintos: el Emirato Independiente, el Califato, la República de los Banu Yhawar y el Reino de Taifa, seguidos por el dominio Almoravid y Almohade. Y todos ellos escogieron la Mezquita-Aljama como centro político.

En el análisis jurídico-político del gobierno de Al-Andalus que se practicó desde la Mezquita-Aljama como Palacio de Justicia hay que imaginar una pirámide con la siguiente estructura de arriba hacia abajo:

- Emir, Califa, Presidente de la República Yhawar, Rey de Taifa o Hachib Almorávides o Almohades, en función de moment
político.
- Walies o visires.
- Quitabs o cancilleres.
- Katibs o gobernadores.
- Jisatat-Al-Baal o tesoreros de la Hacienda Pública
- Qadíes o alcades de las distintas fortalezas, pueblos o Iklims, dependientes de una unidad administrativa similar a la provincia de hoy, denominada Kora, a su vez formando comunidades, las famosas Marcas de Al-Andalus.

Interior de la Mezquita de Córdoba. Durante siglos, entre sus columnas, la actividad cultural y jurídica fue incesante, y sus dos principales instituciones (Al-Kuttab y Al-Madraza) eran las encargadas de difundir los estudios menores y mayores.

Para estudiar los primeros aspectos de la jurisprudencia desarrollados en la Mezquita, la fuente principal es Aljoxamí, quien a petición de Al-Hakem II en la segunda mitad del siglo X, manejó un sinfín de manuscritos árabes de la Casa Real de los Omeyas y redactó su famosa obra La historia de los jueces de Córdoba, en la que además de dar una espléndida visión de la sociedad cordobesa en plena época califal nos introduce el mundo de los jueces, su vida familiar, sus marchas por las calles de esta ciudad y, sobre todo, las audiencias públicas celebradas por éstos en el interior de la Mezquita-Aljama.

Estudiando esta fuente se podrá explicar que en la propia Mezquita cordobesa actuaban distintos jueces o kadíes:

- Kadí-Al-Chund o juez de la comunidad árabe en su pureza étnica.
- Kadí-Al-Chamasch, quien intervenía con el resto de la comunidad islámica.
- Kadí-Al-Mazalim, juez de los agravios o abusos de poder. 
- Kadí-Alsuk, juez del mercado o zoco.

Todos ellos, configuraban la base esencial de la jurisprudencia islámico-cordobesa, la cual era manejada desde arriba, como si de una forma piramidal se tratara, por otros dos kadíes, aún mucho más importantes, siendo éstos los que tenían que responder al califa de turno:

- Kadí-Al-Medina, una especie de gobernador.
- Kadí-Al-Shurta, juez que dirigía todas las acciones policiales y a las órdenes de los Kadíes, Al-Chund y el Al-Chamasch.

En el rastreo de fuentes historiográficas para este trabajo exhumamos de la Real Biblioteca de San Lorenzo de El Escorial, cuyos fondos en conjunto forman la segunda biblioteca más importante de Europa, después de la del Vaticano de Roma, destacada sobremanera una catalogación de más de cuatro mil manuscritos hecha en la segunda mitad del siglo XIX por el arabista Hartiwg Derembourg, muchos de los cuales nos hablan de la actividad intelectual desarrollada en nuestra Mezquita, presentada por tanto, como el origen y cuna de las enseñanzas en Al-Andalus, cuyo conjunto cultural sigue ejerciendo aún hoy gran influencia en la civilización latina, mediterránea y occidental.

En este mismo aspecto, Julián Ribera Tarrago, al escribir su obra Orígenes de la Justica de Aragón, recordando la obra de los Jueces de Córdoba dice: “Cada vez me afirmo más en la creencia de que la cultura científica, literaria, artística, política, etc., de la Europa medieval no podrá ser plenamente explicada sin el estudio profundo de la historia de la cultura de los países musulmanes y, en particular, de España…”.

Otro gran medievalista, más cercano en el tiempo, Emilio García Gómez, en la traducción que hizo del “Collar de la Paloma”, redactado por Ibn Hazam, al estudiar al a utor menciona y describe de qué forma acudía cada día a las clases de estudios poéticos que su maestro Al-Misrrí ofrecía en el interior de la Aljama, cuyo historiador de la época Ibn-Idari, habla además de la aritmética, geometría, filosofía, astronomía y música, compaginada con la citada poesía y, fundamentalmente, la medicina.

Catedral Cordoba

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