Jueves,21 de Septiembre de 2017
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Prehistoria de un lugar sagrado

żEl Templo Romano del Dios Jano?
21 de Mayo de 2009



La Prehistoria de Córdoba que hemos encontrado en la Colina de los Quemados con los Tartesos, en lo que hoy es el Parque Cruz Conde, deja de tener importancia en el momento que Cayo Marcio estable en el año 206 a.C. un campamento militar, consolidando de esa forma la estrategia militar de defensa que había tenido este lugar al finalizar la segunda guerra púnica contra los cartaginenses.

Desde el punto de vista histórico, el internauta amigo ha de saber que acabada este batalla contra Cartago, el gobierno de la República Romana dividió Iberia en dos provincias: la Hispania Citerior al mando de C. Sempronio y la Hispania Ulterior al mando de Helvio Blasón al principio, sustituido más tarde por Marco Claudio Marcelo (197 a.C.). Terminando este último por ser el fundador de la ciudad en el año 169 a.C.

De todo esto informan Tito Livio y Polibio en la antigüedad, y Juan Francisco Rodríguez Neila, en Del amanecer prehistórico al ocaso visigodo, dentro de la Historia de Córdoba (nº 1), al hablar de la fundación de Córdoba, nos dice que el fundador estuvo aquí dos veces, sin que se llegue a saber con certeza la fecha exacta de la creación de la urbe,169 o 152 a.C.

Dicha fundación se llevó a cabo como era tradicional, es decir, siguiendo el rito religioso que impusieron en la época de la Monarquía los fundadores de Roma, Rómulo y Remo. Esto es, utilizando un arado tirado por una yunta compuesta por un toro blanco y una vaca negra. Al trazar el área cuadrada de la ciudad, siguiendo la tradición de Roma, el arado era levantado en el lugar exacto donde después iban a ser construídas las puertas de la misma. De este modo, los surcos que realizaba el arado iban a ser los lindes de las murallas que cerraban y fortificaban la ciudad, al mismo tiempo que quedaba dividada en cuatro secciónes con el “Cardus” y el “Decumanus”, trazos perpendiculares que convergían justamente en el centro, allí donde se construiría el edificio central, abierto y cerrado más importante, el “Forum”. Actualmente en la misma Plaza de las Tendillas, San Miguel y el Colegio de Abogados.

De este mismo rito religioso nos habla el gran historiador romano Polibio, además de la famosa “Piedra Negra” de la muralla romana de Rómulo y Remo, que era necesario llevar fuera del territorio para fundar una nueva ciudad. Piedra negra importada del río Tíber e identificada por el historiador que firma este trabajo muy cerca de la Puerta de Roma, en la propia muralla de Marco Claudio Marcelo, colocada in situ por el propio fundador.

No obstante, y el tema real que nos trae hasta este punto en la Historia de Córdoba, el segundo templo construído en el lugar sagrado que hoy ocupa nuestra Mezquita-Catedral fue el del Dios Jano. Según Polibio, Jano era la divinidad de las dos caras. Una, la de la victoria de la guerra que ya había terminado (segunda Guerra Púnica contra Cartago, 218-206 a.C.), con cara seria y, la otra, la cara de la paz, en este caso opuesta, sonriente. Con esta simbología bifronte se construyó un templo exástilo, anfipróstilo, con seis columnas de granito en cada lado, formando todas un rectángulo.

Existen pruebas feacientes de esto. Primero, una pequeña cara de este Dios bifronte, bien guardada en una de las vitrinas del Museo Arqueológico. Y segundo, las distintas columnas de granito que aparecen como material de acarreo, utilizadas tanto en la construcción de la primera mezquita fundacional de Abd al-Rahman I como en la ampliación de Abd- al-Rahman II, además de basas, capiteles y cimacios. A este respecto, tampoco se pueden olvidar las citas epigráficas en los “milarios romanos”, indicadores de la época de las distancias al Mediterráneo y el Atlántico, comunes en muy diversos lugares de al-Andalus, hasta en el propio Patio de los Naranjos.

Si bien no sabemos la exacta localización de este templo, suponemos estaría superpuesto al de Salomón ya citado.

En el tema siguiente, cuando Pedro Marfil nos desvele la situación exacta del tercer templo, el Visigodo de San Vicente, tendremos una noción mucho más completa de su localización, igualmente sagrada, aunque con tintes de paganismo todavía.

Por último, y antes de cerrar este tema, citar a Manuel Fenández en la reciente obra Amar Córdoba, publicada por Diario Córdoba, en el capítulo “La Mezquita: Los Árabes” dice:

“La Mezquita es territorio de la divinidad. Así lo corroboran sus entrañas, sobre las que la historia ha ido colocando estratos. Jano, el dios romano, tuvo a bien bajar del Olimpo y permitir adoración en este espacio junto al río Betis, cuando Córdoba todavía era un proyecto sin más credo y religión que la del primero que llegase. Los visigodos, los siguientes en amar Córdoba, construyeron en su suelo una basílica dedicada a San Vicente y, en ella, adoraron los cristianos a Dios, hasta que Tarik derrotó a Don Rodrigo en la batalla de Guadalete y los árabes tomaron parte de la iglesia para construir la gran Mezquita, donde Alá fue la gran divinidad de esta ciudad cuando era la perla de al-Andalus”.

Catedral Cordoba

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