Jueves,21 de Septiembre de 2017
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Prehistoria de un lugar sagrado

Tartesos y Salomón: una razón de existencia
21 de Mayo de 2009



Partiendo de un hecho histórico como es el de la fundación de Cádiz por los fenicios hacia el año 1100 a.C. (pueblo primitivo entre Siria y el Líbano actuales), a la búsqueda en nuestro terriorio de materias primas para su industria (especialmente oro, plata, estaño y cobre), llegaron al litoral mediterráneo andaluz estableciendo sus bases a lo largo de toda la costa, para desde allí acceder a la zona minera de Huelva, y utilizar toda la vía navegable del Guadalquivir, y llegar a Sierra Morena y la propia Extremadura.

Se ha de recordar que aquí se encontraba el centro fundamental de la cultura del Bronce Final, cuyos pobladores, los habitantes primitivos de la Península, controlaban las distintas vías de comunicación, obligando a los fenicios a una adaptación comercial basada en el trueque, con importantes beneficios económicos para ambos pueblos.

Sin pretender ahondar en el complejo mundo de los Tartesos, vista ya la génesis de este mundo mítico, se ha de decir que el sistema político del mismo fue el monárquico, en el que destacan sobretodo personajes de leyenda, tales como Gerión, propiertario de grandes rebaños de bueyes, al que se le atribuye el ciclo laboral del fámoso Hércules y sus columnas.

Sin embargo, los reyes más importantes de esa época fueron Gárgoris y Habis, sobre los que Justino, gran historiador romano, nos informa de sus actividades: la introducción de la apicultura, la creación de leyes para gobernar un pueblo, las enseñanzas en el cultivo de la tierra o la estructuración por clases de la sociedad tartesa.

Este mundo tartésico, auténtica prehistoria de Córdoba, de la que el internauta debe saber se ha estudiado exhaustivamente en el actual Parque de Cruz Conde “tell” o “Colina Antigua de los Quemados”, finaliza con el rey Argantonio, cuya existencia histórica según Herodoto, relaciona todo ello con las primeras navegaciones de griegos hasta este territorio de Tartesos “Tarsich” en la Biblia, codiciado siempre desde Salomón.

Para finalizar esta aproximación al estudio del carácter sagrado del lugar que ocupa hoy la Mezquita-Catedral de Córdoba y recalcar mejor el interés total y absoluto que Salomón tuvo con esta ciudad de Córdoba, de la antigua “Tarsich”, conviene traer hasta el interés del internauta los párrafos de Juan Antonio Molina publicados en El origen mitológico de Andalucía (Edi. Almuzara, Córdoba):

“Salomón fue el primer comprador de todas las importaciones de Tarsich y su sabiduría le conminó a utilizar las poderosas “naves de Tarsich” para otras rutas y mares. Con objeto de recorrer las antiguas rutas faraónicas abandonadas del país de las especies, país del Punt egipcio o de Ofir bíblico, utilizó las embarcaciones occidentales, de gran porte y rapidez, idóneas para viajes de larga duración y de gran autonomía en comparación con las naves usuales de cabotaje en las costas de Siria y Egipto”.

“La mención de Tarsich es recurrente en varios libros de la Biblia como el país occidental del que procedían la mayor parte de las riquezas y singularmente el oro, plata, estaño, plomo y hierro. El caso de la plata era proverbial, su gran abundancia en Tartesos era de tal enjundía que según un escritor griego, los cartaginenses, para aumentar la capacidad de carga de sus naves, sustituían sus anclas de hierro por lingotes de plata”.

“La Biblia nos lo confirma cuando dice que en tiempos de Salomón, la plata llegó a ser tan abundante que no se hacía aprecio de ella”.

“Luego la conquista púnica de la Turdetania en el siglo III, los cartaginenses pudieron comprobar que los naturales del país la utilizaban incluso para la fabricación de objetos domésticos, como toneles y barreños. Tarsich, por sus riquezas, constituyó para los hebreos el país paradisíaco, el país de la felicidad y la fortuna, incluso el refugium peccatorum de los que se exilian o huyen”.

“Jonás el pecador, por eludir el castigo de Yahveh, trata de huir a Tartesos, ya que baja a la costa y se embarca en una nave que partía hacia Tarsich”.

Estamos tratando en este punto de analizar las razones por las cuales no es ningún momento raro que Salomón, aproximadamente hace ya 3000 años, hubiera llegado a Tartesos y a Córdoba, tal como cita el texto aludido de Nieto Cumplido.

Profundizando en ello, y siguiendo con la descripción de la huída de Jonás hacia la actual Andalucía, Juan Antonio Molina, continua contando en su obra El origen mitológico de Andalucía:

“Esta huída a Occidente la vemos repetida a menudo. Elisha, la princesa tiria, huye de su hermano Pigmalión hacia Occidente y funda Cartago. Los focenses, para sufrir el vasallaje persa, parten también hacia Occidente. El viaje de Jonás, como afirma Juan Maluquer, es muy significativo, ya que nos da verdadera medida de la densidad del tráfico marítimo hacia Tartesos y se embarca. Nada más sencillo y simple. Por consiguiente se trata de viajes habituales, casi rutinarios, que no llegan a despertar mayor curiosidad que la normal salida de cualquier nave del puerto. Se embarca para Tartesos como hubiera podido hacerlo para cualquier ciudad de Egipto u otro puerto de la propia costa. La mención de la llegada cada tres años de las naves de Hiram y Salomón se referiría a las expediciones fletadas especialmente por el rey”.

Con esta interpretación queda clara ya la importancia del documento de Nieto Cumplido, La Catedral de Córdoba, en la que advierte de un Templo de época de Salomón, en el mismo lugar donde hoy se alza nuestra Mezquita-Catedral. Es verdad que no sabemos, desde el punto de vista arquitectónico y artístico, cómo sería. Sin embargo, si admiramos la segunda fase de construcción de la Mezquita-Aljama Emiral y algunos fustes, columnas, fases, cimacios y algún otro material de acarreo, pudieran proceder de esa época.

No obstante, la aseveración de todo esto quedó reflejada perfectamente cuando, en el año 961, Al-Hakan II ordena la construcción de la segunda ampliación de la Aljama al arquitecto Yafar ben Al-Rahaman al Siqlabi, a las órdenes del ministro de finanzas judío Ibn Shaprut Hasday, éste a su vez médico de cabecera del propio Califa. La construcción concluyó el 28 de diciembre de 965, por el coste de 261.537 dinares, y el ministro judío no pagó al arquitecto hasta que no quedó representada en la primera cúpula de la misma (actual Capilla de Villaviciosa) la estrella de David en un círculo, símbolo del Judaísmo, recordando el Templo de Salomón, su hijo, construído aquí mismo.

Catedral Cordoba

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