Martes,21 de Noviembre de 2017
Imagen de Mis favoritos
Imagen del Mapa del sitio
Imagen de contacto
Icono del RSS

La Capilla de Villaviciosa

21 de Mayo de 2009



La Capilla de Villaviciosa, de origen musulmán, fue reutilizada bajo el dominio cristiano como capilla mayor de la nave que se dedicó a este culto por primera vez en la Mezquita-Catedral. La referencia más antigua que hay respecto a esta capilla, con tal advocación, data de 1454, cuando aparece nombrado el altar de San Dionisio de la catedral “pegado como de los postes de los arcos de en medio de la capilla de Ntra. Sra. de Villaviciosa”.

Se debió concebir la construcción de una iglesia dentro del recinto, que formara un conjunto con la ya erigida Capilla Real, por lo que se aprovechó la contigua capilla de Villaviciosa como presbiterio y durante el pontificado de D. Iñigo Manrique (1486-1496) se llevaron a cabo las obras de adaptación de la nave cercana, para tal fin.

Nos encontramos ante el único ejemplo en Córdoba donde se utilizó una techumbre de madera sobre arcos diafragmas; de ahí el interés de su análisis, aunque también reside en el ajuste de una concepción arquitectónica del gótico tardío a las formas musulmanas previamente existentes.

Condicionada por su acomodación a cuatro naves de la ampliación de Al-Hakan II, la planta había de ser rectangular, separada, ya que no aislada, de las naves musulmanas, por dos arquerías cristianas, una a cada lado, por encima de las cuales se abrieron los vanos de iluminación. Para ello se emplearon sillares dispuestos a soga y tizón.

En tanto que a un lado se respetaron los arcos de herradura de la mezquita, con sus respectivas columnas, en el opuesto se hicieron arcos sobre anchas pilas de ángulos redondeados, como si se hubiera embutido una columna en cada uno de ellos, por lo que resultan semejantes a las del claustro de San Jerónimo, construido a fines del XV y principios del XVI.

Los dos arcos fajones más próximos a la capilla de Villaviciosa apean sobre pilares propios de fines del XV, pues se componen de esbeltos baquetones alternados con anchas escocias. Reposan sobre altos zócalos, con basas a distinta altura y de diferente tamaño, según la importancia de las columnillas que deben sustentar. Los capiteles consisten en una simple faja decorada con cardinas y tanto el collarino como el ábaco son angulares. Este tipo de capitel es característico de finales del gótico, pero todavía alguna columnilla tiene su propio capitel, aunque sea minúsculo, lo cual puede suponer una reminiscencia de formas más antiguas. Los demás arcos fajones descansan sobre ménsulas, en forma de fajas con cardinas, apoyadas sobre columnillas voladas.

Puede establecerse una relación entre estos capiteles y ménsulas y las de la sala capitular de San Jerónimo, así como con aquellas de la iglesia del hospital de San Sebastián -aunque éstos son más evolucionados- pero, principalmente, con las de la iglesia conventual de Santa Marta, porque presentan también columnillas voladas y, esencialmente, la decoración guarda un asombroso parecido.

Los arcos fajones son apuntados y están moldurados por una serie de delgados baquetones de igual tamaño, alternados con escocias.

Hacia los pies de la nave hay dos arcos fajones que apean en ménsulas, en tanto que el toral y el que da acceso a la capilla de Villaviciosa descansan sobre pilares. Es también apreciable la diferencia de altura entre los fajones de la nave y el de ingreso a la citada capilla, lo que podría ser explicado al considerar que ésta era utilizada como presbiterio y, por lo tanto, el arco hace función de toral.

El empuje de los fajones queda contrarrestado por unos arcos de medio punto, sobre columnas de un grosor extraordinario, dispuestos a manera de “arbotantes” interiores. Dichos arcos tienen un perfil similar a los formeros de un lado de la nave, con la diferencia de que mientras aquéllos presentan dos escocias muy anchas, en los formeros la alternancia de baquetones y escocias es más regular, y estas últimas molduras guardan más proporción con los baquetones.

Tanto el perfil de este arco “arbotante” como el hecho de que esté sorportado por gruesas columnas y que éstas presenten un capitel reducido a un simple anillo decorativo, inducen a fecharlo en la primera mitad del XVI.

No todos los vanos de iluminación son iguales, pues los dos más próximos a los pies tienen una mayor riqueza de molduras. En este caso se trata de un vano apuntado en derrame, formado por cuatro baquetoncitos, con sus correspondientes capitelillos -semejantes a los de los arcos fajones-, apeados sobre altos zócalos prismáticos, de los cuales los dos más externos atraviesan el poyete de la ventana. Los baquetones se encuentran separados por anchas escocias, aunque en los dos mayores se hallan más próximos.

Los demás vanos están formados por dos amplias escocias y sólo tienen un arquito en el intradós y otro en le extradós.

Un vano muy similar al más próximo a la capilla de Villaviciosa se ve en el presbiterio de San Jerónimo, en tanto que los de la nave recuerdan a los de la capilla mayor de Santa Marta. De otro lado, la diferenciación entre los vanos próximos a la capilla y los cercanos a los pies de la nave evidencia una evolución significativa desde el comienzo de las obras.

En los pies se abre un rosetón cuya tracería se compone de una flor. Recuerda el de las fachadas de las iglesias cordobesas del XIII y XIV.

La nave se cubre con una techumbre sobre arcos diafragma, con casetones cuadrados y rehundidos. En su tiempo debió ser de gran vistosidad, pues dichos casetones se hallaban policromados en distintos colores dispuestos alternativamente y, además, estaban decorados con motivos vegetales: hojas menudas enlazadas y racimos de uvas, en tanto que los que se encuentran a ambos lados de los fajones presentan la inscripción “ihs xps”.

Esta techumbre es la única de este tipo existente en Córdoba y se debió realizar a finales del XV. En esta época ya habían llegado a Córdoba las bóvedas estrelladas, que constituían la cubierta más frecuente en aquel entonces; por tal motivo, la techumbre de la nave de Villaviciosa es una excepción en la ciudad. Su construcción pudo estar condicionada por la cubrición de las naves musulmanas con techumbres de madera. En cuanto a los antecedentes, hay que señalar que se venía utilizando comúnmente desde mucho tiempo antes, en numerosas iglesias gallegas y catalanas, de forma que se extendió por toda la Península.

Catedral Cordoba

Patrocinadores

Patrocinadores

W3C W3C W3C Ayuntamiento de Córdoba Capital Europea de la Cultura 2016 Turismo de Córdoba